CRONICAS DEL CONFINAMIENTO: PERDIDOS EN SU HABITACION, por Beatríz Rodríguez, periodista

CRONICAS DEL CONFINAMIENTO: PERDIDOS EN SU HABITACION, por Beatríz Rodríguez, periodista
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martes 12 de mayo de 2020, 12:08h
CRONICAS DEL CONFINAMIENTO: PERDIDOS EN SU HABITACION, por Beatríz Rodríguez, periodista
Me entristece ver los estragos que este confinamiento está causando en parte de nuestros jóvenes. La apatía, la desilusión y la desidia se han instalado en las casas de muchos de ellos que han visto cómo sus sueños de adolescentes se iban al traste. Los de segundo de bachiller hablaban del verano de su vida, de la graduación, del viaje de fin de curso, de la EVAU…pero lo verdaderamente preocupante son todos aquellos jóvenes que como decía Mecano ‘perdidos en su habitación’ se les pasa el tiempo sin perspectivas de futuro, sin ilusión y enganchados permanentemente a la tableta, al móvil o a la PlayStation. Las adicciones crecen al mismo ritmo que crece la irresponsabilidad de muchos de ellos. También el juego on-line, las apuestas y los malos tratos a los padres. Y es que esta pandemia, además de enseñarnos a valorar muchas cosas, también ha puesto de manifiesto graves problemas de la sociedad y especialmente de los jóvenes, un sector muy vulnerable, aún sin terminar de formar, y con una visión de la vida en muchos casos en los mundo de yuppie.

En una sociedad en la que los adultos hemos aumentado de forma incontrolada la ingesta de alcohol, cuando la venta de cerveza ha crecido un 85%, el de vino un 73% y el de destilados un 93’4 %, pedimos a nuestro jóvenes responsabilidad y prudencia. Y es cierto, que en época de confinamiento, nos montamos en casa ese aperitivo que antes hacíamos en la calle, la cañita de última hora o la copita del fin de semana, un alcohol que no dejan de ser calorías vacías precisamente cuando menos deporte hacemos.

Psicólogos y oftalmólogos tienen una larga lista de espera por delante para intentar recomponernos porque nos dejamos la vista en nuestros dispositivos móviles y nuestra salud mental peligra si no somos muy conscientes de la situación, metódicos y disciplinados.

La realidad es todos necesitamos un poco de “aguantoformo”, palabra que han utilizado el juez de menores, Emilio Calatayud, que tan de cerca vive estos problemas. Está claro que este confinamiento no nos ayuda y aunque cambien las fases y gocemos de mayor libertad, los españoles somos de calle, sol y bares pero ahí siguen los contagiados, los asintomáticos y un largo verano por delante. Prudencia es la mejor palabra que se me ocurre. Quizás le añadiría esperanza, la de volver a nuestra vida, la de tomarnos un café en el bar del barrio y la cooperar a que nuestros jóvenes saquen lo bueno de esta pandemia y tomen nota de las “lecciones aprendidas” porque desgraciadamente la vida es cíclica y antes fueron la peste negra, las vacas locas, el évola…. No todas iguales ni con las mismas víctimas, gracias a Dios, pero que la historia se repite es una realidad. Nuestros jóvenes son el futuro y, además de tener una experiencia que transmitir a sus hijos y contar a sus nietos, quiero creer que aprenderán y confío en su buen hacer y en su responsabilidad. El futuro es suyo.

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