LA EDUCACIÓN COMO ANTESALA DE LA BONDAD, por Sonia María Saavedra de Santiago, Abogada, Diplomada en Estudios Rotales y estudiante del Grado de Historia.

LA EDUCACIÓN COMO ANTESALA DE LA BONDAD, por Sonia María Saavedra de Santiago, Abogada, Diplomada en Estudios Rotales y estudiante del Grado de Historia.
Ampliar
martes 05 de mayo de 2020, 13:06h
Don Eusebio, mi profesor de Filosofía de COU, siempre nos repetía, parafraseando a un filósofo cuyo nombre no recuerdo, que la educación es la antesala de la bondad. Debía referirse a la educación en términos de cortesía y urbanidad, porque, si profundizamos en el concepto, la cuestión tiene su miga.
LA EDUCACIÓN COMO ANTESALA DE LA BONDAD, por Sonia María Saavedra de Santiago, Abogada, Diplomada en Estudios Rotales y estudiante del Grado de Historia.

El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 19 de diciembre de 1966, ratificado por España en el año 1977, promueve que la educación se oriente hacia el pleno desarrollo de la personalidad humana y de su dignidad, hacia el fortalecimiento del respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales y el favorecimiento de la comprensión, la tolerancia y la amistad. Desde entonces, llevamos 7 leyes educativas que siempre han resultado urgentes y nunca han funcionado porque así lo confirman nuestras cifras de fracaso escolar.

Hoy no puedo evitar pensar en alguien que, pese a dedicarse a la formación de nuestros hijos, es capaz de machacar a los vecinos a posta, a cosica hecha como decimos por aquí; así, para fastidiar, actuando sin tolerancia, sin comprensión, sin respeto, sin tener en cuenta que alguno de los residentes que viven debajo de la azotea tienen que madrugar para recoger las lechugas que su grupo de simpatizantes del pateo compulsivo de pavimentos y caminos comerán para mantenerse en línea, esa línea que no pueden perder por nada del mundo.

Y lo harán, aunque sea a costa del descanso de esos que han madrugado para ir a trabajar, de los dolores de cabeza de quienes padecen migrañas, de quien sufre o ha sufrido una larga enfermedad o de esa persona (y ahora pienso en alguien que ya no está con nosotros) que llega a casa después de una sesión de quimioterapia esperando que pase cuanto antes el momento de los vómitos, para poder dormir sea la hora que sea.

No señores, las azoteas no son un gimnasio ni una zona de esparcimiento; son la cubierta de un edificio, una zona que hemos de usar responsablemente sin molestar a nadie, en beneficio de la seguridad y la tranquilidad de quienes conviven en un bloque de viviendas y en aras a la conservación de un elemento que, como resulte dañado, provocará más de una gotera.

A veces educar no es tan caro. Como insinuaba mi querido profesor, más vale educar en cortesía y urbanidad que gastarse un duro (entonces era lo que había) en profesionales que carecen de lo uno y de lo otro.

Como dijo Aristóteles, si los ciudadanos practicasen entre sí la amistad, no tendrían necesidad de la justicia, a lo que, en alguno de sus escritos, añadió que sólo haciendo el bien se puede alcanzar la felicidad.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

6 comentarios