CRÓNICAS DEL CONFINAMIENTO, por Beatriz Rodríguez, Periodista

foto del niño con autorización paterna
foto del niño con autorización paterna
martes 28 de abril de 2020, 12:00h
CRÓNICAS DEL CONFINAMIENTO, por Beatriz Rodríguez, Periodista
Ya inmersos de nuevo en la rutina semanal del “encierro” y una vez superada la emoción de la salida de los niños a la calle toca volver al teletrabajo, las clases on line, el “chacheo” doméstico y lo más afortunados al trabajo presencial.

Tengo que reconocer que los niños lo están haciendo fenomenal y, aunque lo de seguir el curso desde casa me parece una auténtica locura, la verdad es que hay quien lo hace realmente bien así que hoy me los imagino haciendo sus deberes corriendo y preparándose en la puerta de casa para su hora de calle, una hora que pasa a ser responsabilidad de los padres y en la que el cumplimiento del distanciamiento social, por difícil que sea, sigue siendo imprescindible. Nuestros niños también necesitan parámetros concretos y explicaciones paternas muy claras porque el bichito sigue ahí.

Y es que la labor de maestros y educadores está siendo fundamental y muy loable pero desgraciadamente, ni todos los colegios ni todas las familias disponen de los mismos medios, sean tecnológicos o sencillamente disponibilidad horaria para atender a según qué número de hijos. Y no todos son altos, listos e inteligentes, los hay vagos, perezosos, a quienes les cuesta más y muchos con necesidades especiales.

Si ya era complicado antes, los requerimientos en momentos de pandemia me parecen a veces inasumibles. Y si a eso le añadimos la desigualdad educativa, según la comunidad en la que vivas, y que España no se caracteriza precisamente por su alto nivel educativo pues blanco y en botella. Y sé que soy una pesada pero sigo pensando que nunca se debieron transferir las competencias ni en sanidad ni en educación. Al final no todos los niños están teniendo las mismas oportunidades de formación y, como siempre, todo depende de la inversión que se haga, de la ciudad en la que vivan y del colegio al que vayan. Me quito el sombrero con esos maestros rurales que dan las clases por walkie-talkie o que reparten personalmente las tareas a sus alumnos yendo casa por casa, eso es vocación.

Luego nos llevamos las manos a la cabeza y miramos hacia otro lado cuando llegan las estadísticas europeas. Eso por no hablar de las distintas leyes y planes educativos que han ido cambiando conforme se alternaban los gobiernos. Nos ha pillado el toro sin estar preparados para una educación del futuro, sin un reciclaje de los profesores y con una desconfianza total en el sistema. No damos aprobado general pero permitimos pasar con un montón de suspensos, como siempre el marrón que se lo coma el próximo…

Al menos nos quedará el consuelo de las enseñanzas aprendidas de esta pandemia, de valores como el respeto y la convivencia familiar, del amor a nuestros mayores y de que la vida sigue con mucho menos. Y aunque un año en la vida no es nada, tenemos que evitar generaciones perdidas. Nuestros hijos se van a enfrentar a un futuro muy incierto para el que creo que no les hemos preparado.

Los más pequeños que sigan disfrutando de sus bicis y su patines pero tenemos un montón de adolescentes adocenados, enganchados permanentemente a los móviles y tabletas tanto para el ocio como para el aprendizaje y, además de dejarse los ojos, están totalmente desmotivados. Algunos de ellos no han sido resilientes al cambio pero son el futuro. Por otra parte nuestros universitarios tienen paralizados sus programas de prácticas, los Erasmus en el aire, las matrículas de los cursos venideros…una paralización que unida a la laboral y económica deja a España en una situación un tanto caótica.

En Shangai y Pekín acaban de reabrir los colegios después de desinfectarlos y obligando a los alumnos a ir con mascarillas y pasar diariamente una prueba de temperatura, no así en Wuhan. En Francia volverán el 11 de mayo pero de manera voluntaria y dos de cada tres padres ya han dicho que no enviarán a sus hijos a los colegios. En Alemania ya han vuelto sólo los que se incorporan a Bachiller.

Hoy al menos, en la comunidad de Madrid, el consejero de Educación empezará a concretar alguna medida para la vuelta en España, espero que el resto de comunidades también aporten ideas claras aunque ya no tengo mucha fe en la vuelta para este curso. Una vez más estamos en manos de la providencia y no precisamente la divina.

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