Editorial: Cuando el tonto escucha el tambor

Editorial: Cuando el tonto escucha el tambor
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lunes 17 de febrero de 2020, 12:25h
A Perico Capirote se le iban los pies en cuanto los palillos rozaban la badana, entonces se colocaba al lado del redoblante y marcaba el paso como lo marca Guillermo Casquet, director de Gestión Económica en el Hospital de La Inmaculada de Huércal-Overa, cuando escucha a Vox hablar del Pin Parental.

Perico Capirote se pasa todo el año "estirao" como cabo de la legión en garita, en la travesía de la Calle Real con la plaza del Ayuntamiento a la espera de oír el cornetín.

Casquet mira por la ventana de ese flamante despacho en el que le han colocado los suyos desde donde despacha los asuntos sanitario-económicos que para alguien que no tiene ni idea de semejante asunto, pero que ha tenido el tino de "tenientear" la alcaldía de un pueblo distante y distinto del que vive, es un logro sin igual.

En cuanto escucha los acordes de aviso del cornetín, Perico Capirote echa a correr calle abajo y abriéndose paso a codazos entre el gentío, se coloca a la espera de que salga Nuestro Padre Jesús.

Casquet tiene en su despacho una radio con la Cope en su dial, donde un día sí y otro también, se deleita escuchando cuanto dicen del pin parental.

Con el primer rayo de sol, Perico Capirote, tieso como una vela, sueña con desfilar mientras espera que se abra la Puerta del Perdón.

Casquet que no pierde de vista la radio donde suena el Angelus y la voz del Monseñor sueña con aquella Fuerza Nueva de su juventud cantando el Cara al Sol que de tanto escuchar, se aprendió.

Perico Capirote siempre quiso se "redoblaor".

Casquet, aunque por circunstancias, está en la "derechita cobarde", sueña con Vox.

Cuando la puerta se abre y suena el tambor, Perico Capirote mueve brazos y manos y a la par del redoblante marca en el aire, el compás.

Casquet también marca el compás pero el que le marca Abascal.

A Perico Capirote se le puede ver disfrutando, dando la nota de principio a fin y como principal protagonista de la procesión.

Casquet aunque no tiene tambor también suele dar la nota.Como a Perico, a Casquet también le gusta hacerse notar.

Perico Capirote y Casquet tienen algo en común, los dos necesitan que alguien les toque el tambor.

De dar la nota ya se encargan ellos. Y si en Perico Capirote, su actitud, es algo que se ve con normalidad, en Casquet a fuerza de dar la nota, seguro que también.

Un día alguien apartó a Perico Capirote de su lugar junto al "redoblaor". A ese que rompió la tradición e hizo llorar al chaval, le llamamos "el tonto del pueblo".

Poco después vimos a Perico Capirote calle arriba, calle abajo, alguien le había ragalado un tambor y ni que decir tiene que Perico siguió dando la nota, a diferencia de antes que era solo en Semana Santa, ahora es durante todo el año. Nos alegramos todos por aquello de que no se perdía la tradición y también porque lo hacía debajo del balcón de aquel que le había sacado de la procesión.

La última vez que Casquet dio la nota fue el día que se empeñó en justificar los vertidos ilegales que se llevan a cabo en Macael por parte de su compañero y a la par, alcalde. Ahora lo hace mintiendo, poniendo en tela de juicio a la comunidad educativa almeriense y en el punto de mira a Davinia Simón, una trabajadora social que no ha tenido un solo problema tras dar el mismo curso al que su hijo asistió, más de 100 veces.

Casquet tampoco quiere perder la tradición.

Sea como fuere, lo de Davinia Muñoz es mala suerte, hasta ahora nunca se había cruzado en su trabajo con un tonto de pueblo sin palillos y empeñado en que todos le vean hacer sonar el tambor.

Gabriel Sánchez

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