¿Debería juzgarse a Aznar por genocidio?

¿Debería juzgarse a Aznar por genocidio?

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domingo 15 de diciembre de 2019, 12:00h

Aznar, no titubeó al meter a España en la guerra de Irak junto a Blair y Bush, ahora y después de reconocer que no había armas de destrucción masiva, guarda silencio tras la publicación del informe 'Chilcot'. El genocidio cometido en Irak con miles de victimas civiles masacradas, 11 militares españoles y dos periodistas muertos, exige una respuesta judicial para los responsables

¿Debería juzgarse a Aznar por genocidio?
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¿Qué es el informe Chilcot?

El informe Chilcot, oficialmente fue una comisión de investigación independiente sobre la participación del Reino Unido en la guerra en Irak en 2003. La comisión fue creada en junio de 2009 por el entonces primer ministro británico Gordon Brown.

La investigación fue recomendada por el Consejo Privado del Reino Unido, con amplios términos de referencia, para recabar antecedentes respecto al involucramiento británico en Irak entre mediados de 2001 y julio de 2009. Cubrió los preparativos del conflicto, la acción militar subsecuente, y sus resultados, a fin de establecer cómo se tomaron las decisiones, determinar qué ocurrió e identificar lecciones para asegurar que, en una situación similar en el futuro, el gobierno del Reino Unido esté mejor equipado para responder del modo más efectivo posible en pos de los intereses del país. Las sesiones abiertas de la comisión comenzaron el 24 de noviembre de 2009 y concluyeron el 2 de febrero de 2011.

El 6 de julio de 2016, Chilcot anunció la publicación del informe con los resultados de la investigación, tras más de siete años desde su instalación. En el documento se afirmaba que Saddam Hussein no suponía una amenaza urgente a los intereses británicos, que la inteligencia respecto a las armas de destrucción masiva fue presentada con demasiada certidumbre, de que no se habían agotado las alternativas pacíficas a la guerra, que el Reino Unido y Estados Unidos habían socavado la autoridad del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que el proceso para la identificación de la base jurídica estaba "lejos de ser satisfactorio", y que la guerra en marzo de 2003 fue innecesaria.

A finales de 2002 en los centros de poder se cocinaba el desembarco español en Irak. "No creo que podamos quedarnos sentados esperando el día en que decidan usar armas de destrucción masiva", destacaba, por entonces, José María Aznar.

Por eso, el presidente del Gobierno de entonces no se quedó sentado y aterrizó en las Azores.

Para la Sexta Aznar se convirtió en el escudero de Bush y Blair abonándose a sus postulados. "Pueden estar seguras todas las personas que nos ven de que les estoy diciendo la verdad, el régimen iraquí tiene armas de destrucción masiva", explicó Aznar.

Una certeza que defendió en el Congreso con toda la oposición en contra. "Nos viene usted a contar una burra y la verdad es que esta burra no nos la hemos creído ninguno", recalcaban, pero la verdad es que alguno sí se la creyó. "Toda la comunidad internacional cree que Irak tiene armas de destrucción masiva salvo el PSOE", señaló el, por entonces, vicepresidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Nuestras tropas desplegaron la bandera española en Irak. En las calles de España la batalla era otra, fueron los días del 'no' a la guerra. El PSOE varió el escenario al llegar a la Moncloa con un golpe de mano. "Que las tropas españolas de Irak regresen a casa", explicó zapatero.

Una decisión que Aznar criticó duramente cuando todavía era presidente en funciones. "Una retirada me parece un error garrafal", lamentó, pero más tarde tuvo que rendirse a la evidencia. "Todo el mundo pensaba que había armas de destrucción masiva, pero no las había", señaló. En cualquier caso, para Aznar, entrar en Irak fue una buena decisión. "El resultado de la posición española fue realmente favorable", declaró. Una postura que sigue defendiendo con convencimiento.

José María Aznar apoyó y colaboró militarmente enaquella guerra absurda a espaldas de la ONU y en contra del sentir generalizado de los españoles siendo participe de las miles de muertes inocentes.

El país: Aznar no pidió disculpas. Nos queda la memoria de su apelación moral: “Espero que los ciudadanos me crean y comprendan”.

Aznar convirtió a España en cómplice innecesario de una violación de la legalidad internacional. Fue la apuesta personal de Aznar a una guerra, guerra que fue repudiada por los españoles, incluidos los votantes del PP, como se confirmó sobradamente. Pero al hilo del mencionado informe británico sobre la guerra de Irak, y a pesar del tiempo desde que salió a la luz Aznar no tiene nada que decir.

Tampoco este gobierno parece que haya demasiado interés en preguntarle, tan ocupado como está en el futuro Gobierno de la nación, sin embargo la pregunta que nos hacemos es: ¿Se debería juzgar a Aznar por Genocidio?

Fuentes: Wikipedia, El Páis , La Sexta

Gabriel Sánchez

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