DRAGONCILLOS

DRAGONCILLOS
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viernes 03 de mayo de 2019, 12:03h
DRAGONCILLOS
Los dragoncillos son cofres cuyas llaves guardan en prenda las abejas, flores herméticas que celan la intimidad de su polen y néctar para huéspedes selectos.
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Por todo el Mediterráneo hasta Siria los ANTHIRRHINUM MAJOR bailan en su salsa de primavera desde los cuatrocientos a los mil metros sobre el nivel del mar, en roquedales, paredes, pendientes pedregosas, terrazas y jardines, salvajes o cultivados.

A estas “bocas de dragón” se les llama también “conejitos”, seguramente por el parecido de su forma con la boca del prolífico roedor. Su nombre genérico "antirrhinum" significa en griego que parecen narices.

La planta llega a medir más de metro y medio y no le hace ascos a las tejas árabes y, si la negligencia pública lo consiente, también estalla su belleza entre sillares calizos del gótico tardío o en los resquicios de las piedras del Renacimiento.

La inflorescencia con muchas flores verticiladas de cáliz peloso luce cromos del violáceo o rosa púrpura al pálido, con el paladar amarillo, más raramente la flor silvestre es albina o del todo gualda. Todo besos, el labio superior es bilobulado y el inferior trilobulado y con salientes redondeados que cierran la boca del tubo.

El caso es que, según Pablo Vargas Gómez, la complejidad de esta flor impide la entrada a insectos que no tengan el porte y peso de ciertas abejas y abejorros, como polillas, moscas, mariposas… Seleccionan y así rentabilizan el premio por ser polinizadas.

En Iberia viven 23 de las 25 especies de dragoncillos de la cuenca mediterránea y, por motivos evolutivos, nuestra península representa el centro de diversificación tanto de los Antirrhinum como de las abejas. Las flores de los dragoncillos “han elegido” el camino de la especialización, de modo que allí donde abundan las abejas abundan los dragoncillos.

Si desaparecieran abejas y abejorros, los dragoncillos sucumbirían. La dependencia de los dragoncillos respecto de las abejas fue establecida desde el origen mismo del clima mediterráneo, hace alrededor de tres millones de años.

Bibliografía
Damián Casado y Carlos Fernández. Flora de Jaén, Jaén 2006.
Pablo Vargas Gómez. ‘Abejas polinizadoras de dragoncillos’, Investigación y Ciencia, Octubre 2010.

José Biedma

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