Botsuana
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Botsuana

viernes 23 de noviembre de 2018, 21:01h
Desde la aridez y la desolación de los dramáticos paisajes del desierto del Kalahari a la humedad y la frescura del mayor delta interior del mundo, el líquido elemento dota a Botsuana de algunos de los ecosistemas más peculiares y diferentes del planeta. Esto unido a una estrategia turística de "menor cantidad, menor impacto", la estabilidad política y una gran variedad de alojamientos –desde lujosos lodges a campamentos– convierten el país en un diamante en bruto para disfrutar del espectáculo de la naturaleza africana.
Desde la aridez y la desolación de los dramáticos paisajes del desierto del Kalahari a la humedad y la frescura del mayor delta interior del mundo, el líquido elemento dota a Botsuana de algunos de los ecosistemas más peculiares y diferentes del planeta. Esto unido a una estrategia turística de "menor cantidad, menor impacto", la estabilidad política y una gran variedad de alojamientos –desde lujosos lodges a campamentos– convierten el país en un diamante en bruto para disfrutar del espectáculo de la naturaleza africana.Con una superficie superior a la de España y una población que ronda apenas los dos millones de habitantes, Botsuana parece un país deshabitado y, de hecho, cuesta menos ver animales que personas.
Pequeños pueblos salpican el paisaje con desigual frecuencia mientras que el paso por ciudades se limita a proveerse de todo lo necesario ante las largas rutas con vehículos todoterreno y tiendas de campaña; aunque también existen viajes mucho más cómodos –y caros– que realizan los trayectos en avionetas privadas y duermen en lodges con pista de aterrizaje.En una ruta que visite los parques principales del país es posible combinar esos medios de transporte y muchos otros. La diversidad paisajística está asegurada: de los escenarios lunares y las áridas mesetas del Kalahari, a los canales que forman la colosal desembocadura del Okavango y a la gran fauna de los parques Moremi y Savuti. Al final del viaje se alcanza la frontera natural que el río Chobe traza entre Botsuana y Namibia antes de brindar sus aguas al Zambeze, que más adelante forma las cataratas Victoria, ya en territorio de Zambia y Zimbabue.Francistown, la segunda ciudad más grande del país, es una amalgama de centros comerciales, casas de cambio, bancos, oficinas de correo y comercios de todo tipo.
A menos de tres horas en dirección oeste siguiendo la carretera A-3 y rodeados por la cuenca del Kalahari, se encuentran los salares de Makgadikgadi. Hace miles de años el extinto lago Makgadikgadi ocupaba esta vasta extensión de 16.000 km2, hoy salpicada por lagunas de distintos tamaños. Algunas de ellas se mantienen inundadas la mayor parte del año, como el salar de Sua, que da refugio al Santuario de Aves de Nata, el primer proyecto de conservación comunitario del país gestionado por personal local. En esta reserva habita una colonia de 250.000 flamencos comunes y enanos, así como más de 165 especies de aves, entre las que destacan el pelícano común, la cigüeña o el avefría, por mencionar solo algunos.
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