OCIO EN ROMA

Los romanos apreciaban mucho el ocio, y lo usaban, sobre todo, para realizar actividades divertidas y placenteras, además de para socializar entre ellos.

Las clases sociales en Roma y su Imperio se dividían en esclavos, libertos, extranjeros, ciudadanos de la plebe y la clase alta de terratenientes. En la parte más alta de la sociedad, con más riquezas y más poder, estaban los senadores y caballeros y sus familias.

Cada clase social tenían diferentes diversiones pero todas compartían cosas en común, como las fiestas religiosas, los espectáculos y otras celebraciones típicas de la cultura romana.

Los romanos tenían sus propias fiestas y celebraciones religiosas y en, en ellas, se unía el culto religioso con el ocio. Vamos a ver algunas de las fiestas más representativas.

Las Saturnales equivalen a la moderna Navidad. Se celebraban del 17 al 23 de diciembre y culminaban con la celebración del Sol Invicto. Los esclavos tenían mejor comida, días libres y hasta se intercambiaban el puesto con sus señores. No se trabajaba, ni había juicios, ni reuniones de gobierno. La gente se intercambiaba regalos y celebraban grandes banquetes públicos y gratuitos en el foro.

Las Lupercales eran unos festejos muy antiguos en honor a la loba que alimentó a Rómulo y Remo y una especie de dios Fauno que protegía, purificaba y daba fertilidad. Venía de épocas muy antiguas, de los rito de paso de los jóvenes cazadores, y los sacerdotes eran adolescentes nobles que corrían por las calles semidesnudos persiguiendo a la gente para darle con látigos de cuero.

Equiria era una fiesta en honor a Marte, que celebraba el comienzo de las campañas militares y se acompañaba de carreras de caballos en el mismo Campo de Marte, una explanada al norte de la muralla serviana donde el ejército acampaba antes de un triunfo y donde los jóvenes se ejercitaban con gimnasia, carreras de caballos y de carros.

Las fiestas de Bona Dea, que se hacían el 4 de diciembre, estaban relacionadas con la fertilidad, el poder de las mujeres, la curación y eran muy antiguas. Lo más curioso es que se hacían en casa de un magistrado importante y solamente podían asistir las mujeres.

En Roma la política a veces se relacionaba con el ocio, como por ejemplo, en los triunfos que celebraban los generales victoriosos o en fiestas y banquetes que pagaban los magistrados o los políticos que se presentaban a elecciones para ganar popularidad.

El triunfo era un desfile en el que el general victorioso entraba con el botín, los prisioneros y su ejército haciendo una procesión por las calles principales, para que el pueblo pudiera contemplar el producto de sus conquistas y aclamarlo. Era un motivo de fiesta y celebración popular.

Además, los magistrados, como los ediles, organizaban, en las fechas de fiestas religiosas, banquetes y espectáculos, pagados muchas veces por ellos mismos.

Como hemos visto, los magistrados organizaban espectáculos para el pueblo, que acudía a ellos gratuitamente. Los favoritos de los romanos eran el circo, el anfiteatro y el teatro. En cada edificio se hacían diferentes espectáculos.

El circo era un espacio ovalado, con gradas, una arena central con un muro en el medio. El circo Máximo de Roma medía medio kilómetro y tenía cabida para casi 400.000 espectadores.

En el circo se hacían carreras de carros, carreras a pie, exhibiciones a caballo y ludi troiani, luchas simuladas entre los jóvenes nobles.

El anfiteatro era un gran edificio suavemente ovalado, como dos teatros juntos. Tenía gradas para los espectadores, una arena central y subterráneos donde se escondían animales, decorados y gladiadores. Los espectáculos más típicos del anfiteatro eran luchas de gladiadores, peleas de fieras y simulacros de batallas navales.

El teatro no solo albergaba obras serias griegas, sino que también era escenario de obras más vulgares, como el mimo y la pantomima, que eran las favoritas del pueblo.

Hemos visto hasta ahora manifestaciones de ocio y diversión públicas, hechas en las calles y organizadas por los dirigentes, pero el ocio también se daba en lo privado.

Para los romanos, la cena, que era la comida que se hacía al caer el sol, era motivo para realizar banquetes, que, en las casas adineradas y en ocasiones especiales eran inmensos, con invitados, y manjares exquisitos.

Beber en grupo era una actividad de ocio que sucedía en tabernas, abiertas al público, en collegias, que eran hermandades religiosas o laborales y en burdel

Las fiestas privadas, además, se hacían en las casas con motivo de bodas, nacimientos y funerales.

Una de las actividades de ocio que más agradaban a los romanos era ir a las termas. Se trataba de baños públicos donde había además de piscinas de diferente temperatura, salas de masaje, saunas, jardines y espacios para la gimnasia. Pero lo más importante de las termas no era la higiene y cuidado del cuerpo; sobre todo eran espacios para relacionarse.

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