UN LARGO CAMINO PARA LA IGUALDAD, por Rosario Segura Pérez-Muelas

UN LARGO CAMINO PARA LA IGUALDAD, por Rosario Segura Pérez-Muelas
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martes 08 de marzo de 2022, 09:39h
UN LARGO CAMINO PARA LA IGUALDAD, por Rosario Segura Pérez-Muelas

El fenómeno de la invasión rusa a Ucrania se extiende dando alas a la violencia, que además está respaldada por las autocracias y por los sistemas dictatoriales de sátrapas. Esta evidencia propone que - aunque con defectos- el sistema de gobiernos más cercano a la libertad es la democracia, ya que obliga al dialogo, al consenso, a rechazar el etnocentrismo, y la superioridad moral, que justifica todo tipo de atropellos e injerencias a la autodeterminación de las personas.

El 8M sigue siendo una fecha que nos recuerda la igualdad de trato entre mujeres y hombres, y que debe de reivindicar además que nadie pise nuestros logros femeninos. Resulta tremendo que entre las mismas mujeres nos enfrentemos por la identidad sexual, vaciando de contenido la propia biología. Sin embargo la realidad se impone en el momento en que se compite, y deja a la luz de la prueba, que detrás de la ciertas reivindicaciones hay lucros importantes, como con la nadadora que era hombre sin registros de competición y ahora se ha hecho a mujer pasando a ganar en los desafíos entre ellas ¿no es esto un agravio y una burla que solo persigue notoriedad y lucro evidente, como también sucede cuando los depredadores sexuales (en origen hombres) comparten celda en las cárceles de mujeres si se identifican como tales?

En cuanto a la defensa de las mujeres, me quedo con la de la igualdad real, ya que tristemente hay culturas que imponen sus reglas de juego en función del sexo y que obligan a adquirir ciertos comportamientos por ser mujer u hombre, como por ejemplo el reiterado e ignominiosos hecho de ningunear a una mujer, por parte de personalidades de culturas machistas, como sucedida en la Cumbre Unión Europea-Unión Africana, cuando el ministro de Exteriores islamista ignoró a la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen.

Las personas voluntariamente tendríamos que elegir y decidir las tareas que queremos realizar. Todas deberían de ser respetables e igualmente legitimas. Sin embargo, existen aún agravios comparativos como en las tareas domésticas (habitualmente son mujeres) que siguen estando discriminadas; así lo pone de manifiesto una Sentencia de la Justicia Europea que dice que en España se discrimina a las trabajadoras del hogar al negarles el paro y este hecho no se ajusta a la legislación comunitaria de igualdad entre hombres y mujeres.

Así mismo me choca que en España la maternidad no esté más protegida, siendo escandaloso que se den muchas más facilidades para no tener a tu hijo que para tenerlo, cuando este país tiene un índice de natalidad desplomado.

A estas alturas de la humanidad ¿somos iguales los hombres y las mujeres?, ¿es posible para las mujeres conciliar la vida familiar y laboral, sin sentirse culpable? ¿El feminismo lamentablemente ya no está de moda? Todas estas cuestiones deberían resolverse en aras de una igualdad sostenible y universal, que por cierto aún se siente lejana.

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