“La teoría de las ventanas rotas” en el Casco Histórico de Lorca, por Sena López Vera, Psicóloga y Criminóloga

“La teoría de las ventanas rotas” en el Casco Histórico de Lorca, por Sena López Vera, Psicóloga y Criminóloga
viernes 10 de diciembre de 2021, 19:12h

El ser humano tiene una capacidad asombrosa de adaptación, eso es algo innegable. Cuando vamos por la calle por primera vez, todo despierta nuestra atención, somos capaces de reconocer que tonalidad y qué altura presentan los edificios, nos fijamos en las baldosas e incluso en la limpieza de las calles. Pero, con el tiempo, con la rutina, con el ir y venir diario, volvemos a esa adaptación o más bien habituación, nos habituamos a ver que en la calle hay una papelera rota, pero no llama nuestra atención, ya que también nos hemos habituado a tirar la basura al suelo. Otro día vemos que, en el edificio más antiguo de la calle, se le ha caído un trozo de cornisa de la puerta, e igualmente tampoco llama nuestra atención, ya que estamos acostumbrados a su deterioro, en fin, que más da ¿no?, es natural, es una casa vieja, sin más. Pero, de repente, un día salta la noticia de que, en esa misma calle, por la que pasas, esa tan “habituada” a tu rutina, se ha producido un asalto y han intentado atracar a una mujer y, entonces, solo entonces, ahí ya sí que se despierta nuestra atención.

Pues esto mismo es lo que ha pasado en Lorca. Recientemente he conocido la noticia de que a un miembro del Foro Pro-Casco Histórico de Lorca, le asaltaron cuando se dirigía a su casa en el mismísimo Casco Histórico. Y es ahí, donde me viene a la mente la “Teoría de las ventanas rotas” de Philip Zimbardo, donde llevó a cabo un estudio de Psicología social en 1969 y que, posteriormente, George L. Kelling y Catherine Coles en 1996 le dieron un enfoque criminológico en su libro “Arreglando ventanas rotas: restaurando el orden y reduciendo el crimen en nuestras comunidades”. El estudio de Zimbardo puso a prueba un experimento, en el cual dejó dos coches idénticos abandonados, uno en la zona pobre y conflictiva del Bronx (Nueva York) y otro en Palo Alto (California), una zona adinerada y nada conflictiva. Como resultado, aunque el lector ya se lo imaginará (sesgo), el vehículo del Bronx fue saqueado al poco tiempo, en cambio el que se encontraba en California se mantuvo intacto. Aquí nos vendría la justificación del suceso por ser una zona pobre, con población inmigrante, por ser conflictiva, etc., y en cierta manera sí es así, sí son variables a analizar y que pueden condicionar estos sucesos.

Pero, Zimbardo fue un paso más allá y tras varios días en donde el vehículo del Bronx ya estaba casi desvalijado y el de Palo Alto intacto, los investigadores rompieron una de las ventanas del coche estacionado en Palo Alto. ¿Cuál fue la sorpresa?, que a raíz de este momento el coche que había estado en perfecto estado sufrió el mismo proceso de vandalismo que en el barrio del Bronx. Por lo tanto, la conclusión que de este estudio se pudo analizar es que el transmitir una idea de deterioro, de suciedad, de desinterés por lo que suceda, va asociado a la aparición de violencia y delincuencia, incrementando así un circulo vicioso que lleva a lo que estamos viviendo hoy en día en nuestro Casco Histórico. La actual dejadez de sus calles, edificios, aceras, etc., manifiesta una imagen de desinterés que propicia la violencia y, así mismo, la criminalidad. Por ello, insto a que conocedores de esta información, seamos conscientes y tomemos medidas para cortar de raíz este círculo vicioso que incita a la violencia y a la criminalidad en nuestras calles. De todos depende que Lorca sea una ciudad más cuidada y, a la vez, segura.

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