II SEMINARIO DE VERANO ISEN 2021

Panorama geoestratégico de la seguridad en los albores de la tercera década del Siglo XXI, “La proyección marítima de España”, por Jose Mª Treviño, Almirante (r)

 
Panorama geoestratégico de la seguridad en los albores de la tercera década del Siglo XXI, “La proyección marítima de España”, por Jose Mª Treviño, Almirante (r)
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lunes 18 de octubre de 2021, 10:12h
 
Panorama geoestratégico de la seguridad en los albores de la tercera década del Siglo XXI, “La proyección marítima de España”, por Jose Mª Treviño, Almirante (r)

Introducción:

Desde al punto de vista histórico, merece la pena recordar la importancia que la mar tuvo para España en los siglos XVI y XVII, cuando las flotas de Indias regresaban de América con valiosos recursos de todo tipo, así como el impacto económico que supuso el tráfico mercante de las naves españolas surcando tanto el Atlántico como el Pacífico durante 400 años. Paralelamente, se podría decir que Europa aprendió a navegar en libros españoles, y ahí está, en el Museo Naval de Madrid, la primera carta del Nuevo Mundo del año 1500, del español Juan de la Cosa, así como los astrolabios, sextantes y demás instrumentos de navegación junto con los libros de astronomía y navegación de manufactura hispánica. Astilleros por toda la geografía costera española e incluso en las provincias de Ultramar, construyeron los mejores buques de vela de la época, y como muestra el coloso “Santísima Trinidad”, el único navío de cuatro cubiertas o puentes de las Armadas, apodado “El Escorial de los Mares”, que vio honrosamente el final de sus días combatiendo valerosamente contra un enjambre de buques ingleses en Trafalgar.

 
Panorama geoestratégico de la seguridad en los albores de la tercera década del Siglo XXI, “La proyección marítima de España”, por Jose Mª Treviño, Almirante (r)

La proyección marítima de España, deberá tomar más fuerza en el siglo XXI, dada la importancia que tiene para el desarrollo de la economía y bienestar de la sociedad española. Así el transporte de mercancías, de recursos energéticos, pesquerías, actividad portuaria, protección de nuestra ZEE desde el punto de vista de la biodiversidad, naturaleza y lucha contra la contaminación de mares y océanos, sin descuidar la influencia del mar en las ciencias y letras españolas.

La Geografía y condición marítima de la Península e islas

Si examinamos un mapamundi, veremos que la Península Ibérica ocupa un lugar privilegiado con una posición geo-bloqueante en el Mar Mediterráneo, gracias al Estrecho de Gibraltar, posición apoyada además por la existencia de la ciudad española de Ceuta en la costa Norte de África. Podríamos decir además que la Península es el portaaviones avanzado de Europa de cara hacia el continente americano, posición utilizada por los EEUU en los desplazamientos de su Fuerza Aérea, al hacer escala en la Base Aeronaval de Rota antes de desplazarse hacia sus objetivos estratégicos en Oriente Medio y Asia. Por España pasa el meridiano 0º de Greenwich, que divide al mundo en dos mitades, Occidente y Oriente, remedo del de Tordesillas que a 370 leguas de las Islas de Cabo Verde dividía el mundo entre España y Portugal, por una bula del Papa Julio II. La geografía española tiene medio millón de kilómetros cuadrados, con más de 8.000 km2 de costas, a los que habría que sumarles los 98.000 km2 de mar territorial, considerando las 12 millas de extensión desde la costa. Pero estas cifras se quedan cortas si las comparamos con las que proporciona la Zona Económica Exclusiva o ZEE, 200 millas a partir de la costa española, que suponen un total de 2.845.000 km2 adicionales reconocidos por la Ley del Mar de Naciones Unidas y cuya policía y jurisdicción son exclusivamente españolas.

Toda esta enorme superficie marina, podemos dividirla en cuatro regiones marítimas principales: Cantábrico, Atlántico, Estrecho y Mediterráneo y que a su vez pueden ser subdivididas en 8 zonas en razón a los mares circundantes: Golfo de Vizcaya, Mar Cantábrico, Cabo Finisterre, Golfo de Cádiz, Mar Canario, Mar de Alborán, Mar de Levante y Mar Balear. España cuenta además con dos archipiélagos principales, Baleares y Canarias, pudiendo contabilizarse además varias islas de cierta entidad como Alborán, Cíes, Ons y Onza, Alhucemas, Chafarinas, Sálvora etc., que sumadas a las de Canarias y Baleares, suponen una veintena de ínsulas habitadas, que generan su propio mar territorial y ZEE.

Esta gran proyección marítima de la geografía española hace que prácticamente un 70% de la población, 32 millones de habitantes, viva en una franja costera de 50 km, con las únicas excepciones de Madrid y Zaragoza, como grandes urbes lejos de la costa. Este porcentaje aumenta aún más en verano con la llegada del turismo llegando al 90%, al superarse los 50 millones de personas. La Península Ibérica, cuenta además con cuatro ríos navegables, el Guadalquivir que proporciona a Sevilla su puerto fluvial, el Guadiana navegable durante 70 km, el Tajo navegable en su desembocadura y el Miño, que en sus últimos 76 km sirve de frontera entre España y Portugal, siendo navegable en 33 km de su tramo bajo. Si hablamos de puertos naturales, habría que destacar las espléndidas rías gallegas, tanto las Bajas de Vigo, Pontevedra, Arosa, Corcubión, Muros y Noya como las Altas de Coruña, Betanzos, Ferrol, Ortigueira y Vivero entre otras, a las que habría que sumar las de Asturias, como Avilés, Navia, Ribadeo y Ribadesella entre otras, más Santander con su bahía y Vascongadas con la de Bilbao. Todas ellas proporcionando una protección segura tanto a los pesqueros que faenan en la zona, como a buques de gran porte y eslora en el caso de Vigo, Coruña, Ferrol, Avilés, Santander y Bilbao. Sin olvidar a la insular Ría de Mahón, perfectamente protegida de los vientos dominantes y otrora base de la Royal Navy en el Mediterráneo Occidental. En total entre puertos naturales y los construidos por la mano del hombre, España puede enorgullecerse de poseer 96 puertos administrados por el Estado. Y para no olvidar los accidentes naturales, tenemos que hacer mención a dos mares o lagunas litorales, como el Mar Menor y la Albufera de Valencia, ambas de agua salada y navegables para embarcaciones menores, con salida al Mediterráneo. Tampoco conviene olvidar el innumerable elenco de playas de fina arena, que en 2021 consiguieron un total de 615 banderas azules, que hacen las delicias del turismo, para otras tantas playas ubicadas en las 10 autonomías costeras: País Vasco, Cantabria, Asturias, Galicia, Canarias, Andalucía, Murcia, Valencia, Cataluña y Baleares, que reúnen a las 30 provincias marítimas en que se divide la costa española, que comprenden a las 28 Autoridades Portuarias que administran a los 46 puertos principales de la Península, Baleares y Canarias.

Historia marítima de España

Este tema daría para completar una enciclopedia de varios tomos, pues posiblemente en el mundo no llegarían a media docena las naciones que pudiesen compararse a la tradición e Historia naval española a través de los siglos. No olvidemos que ya en el siglo XV y durante 300 años, la Corona de Aragón se había hecho con el dominio del Mediterráneo, conquistando Mallorca, Menorca, Ibiza Formentera, Córcega, Cerdeña, Sicilia, el Sur de Italia más Atenas y Tesalia en Grecia. Con el descubrimiento de América en 1492 y una España unificada por el matrimonio de los Reyes de Aragón, Fernando II e Isabel de Castilla, la navegación allende los mares recibe un gran impulso para conquistar nuevas tierras e imperios. Portugal, nación eminentemente marítima al habitar casi toda su población a menos de 100 km de la costa y que a su vez había iniciado sus navegaciones por la costa africana y asiática, ve comprometidas sus conquistas por lo que es necesario un laudo del Papa Alejandro VI, que otorga el Tratado de Tordesillas, más tarde rubricado por Julio II, en el que otorga medio hemisferio terrestre a cada una de las dos naciones en litigio, a partir de un imaginario meridiano ubicado a 370 leguas a poniente del Archipiélago de Cabo Verde. De esta forma, toda América, con la excepción de lo que hoy es Brasil, quedaba bajo jurisdicción española, hasta el siglo XIX, con las excepciones añadidas y posteriores de unas incipientes colonias británicas y francesas al norte, en lo que hoy son los EEUU y Canadá.

A mediados del siglo XVI el Imperio Otomano compromete la libertad de circulación por el Mediterráneo con sus piratas y numerosas galeras que al mando de experimentados almirantes conquistan las islas de Rodas, Malta y Chipre, además de comprometer a todas las poblaciones costeras. Felipe II junto con la República Serenísima de Venecia arma una poderosa flota de más de 200 galeras a instancias del Papa Pío V, que accede que la poderosa flota de la Liga Santa sea mandada por el Almirante español D. Juan de Austria, hermanastro del Monarca español. El 7 de Octubre de 1571, que en 2021 conmemora su 450 aniversario, las embarcaciones cristianas destruyen totalmente la flota turca de Alí Bajá apresando o hundiendo dos centenares de galeras causando 30.000 bajas al enemigo y 5.000 prisioneros además de liberar a 12.000 galeotes cristianos. D. Álvaro de Bazán, actor principal en esta batalla, tan sólo 11 años después derrota en la batalla de la Isla Tercera, archipiélago de las Azores, a la escuadra francesa del Almirante Strozzi, muy superior en fuerzas a la española, afianzando así a Felipe II como Rey de España y Portugal frente al bastardo prior de Crato aspirante a la corona portuguesa.

En el Nuevo mundo, Inglaterra siempre ávida de las colonias españolas pretende conquistar la ciudad de Cartagena de Indias, llave del Virreinato de Nueva Granada, para ello en 1739 el Rey Jorge II, nombró al Almirante Vernon, Comandante de una fuerza expedicionaria de 29 navíos de línea, 22 fragatas, con 2.000 cañones y 135 transportes de guerra con un total de 27.600 efectivos, de los que la mitad eran marinos y el resto fuerzas del Ejército. En su arribada a la costa americana, Vernon ataca y destruye la plaza de Portobelo en Panamá defendida por tan sólo 700 hombres, para a continuación dirigirse a la fortificada Cartagena de Indias en Marzo de 1941, defendida por el Almirante Blas de Lezo que cuenta con 600 marinos, 1.100 soldados, 300 voluntarios de milicias y 600 nativos arqueros además de 6 navíos de línea. Pese a su inferioridad numérica Blas de Lezo cuenta con una formidable línea defensiva de fortalezas, destacando el inexpugnable castillo de San Felipe de Barajas además de la protección natural de una laguna con dos accesos denominados Bocachica y Bocagrande, inutilizado el primero de ellos al mandar hundir el almirante español cuatro buques para impedir la navegación por su canal. Estas disposiciones y el valor de los defensores, que en cada salida aniquilaban un millar de ingleses, sumados a los estragos de las fiebres y epidemias tropicales, hicieron que Vernon, tras 65 días de asedio, desde el 16 de Marzo hasta el 20 de Mayo, al escasear tanto las provisiones como la munición, decidiera retirarse, recibiendo orden de Corte de Londres de no volver a Inglaterra en dos años, para borrar así cualquier noticia de esta terrible derrota. Podríamos seguir con este relato de batallas y almirantes como D. Juan José Navarro, Marqués de la Victoria, D. José Solano, Barceló etc. que se batieron en todos los mares con ingleses, holandeses, franceses, corsarios y piratas, contando sus victorias por el número de batalles, pero como resaltaba al principio, haría falta una enciclopedia para relata todos los hechos.

La mar como vehículo de crecimiento

Como hemos relatado, España ha sido una gran potencia marítima durante varios siglos, aprovechando sus buques y marinos para edificar un gran imperio donde no se ponía el sol. Pero la situación actual es bien distinta con la aparición de nuevos y potentes actores, con un comercio globalizado y la desaparición de los antiguos imperios coloniales europeos. Tras la Segunda Guerra Mundial, los acuerdos de Bretton Woods, establecieron un nuevo orden económico que permitió un largo y fructífero período de crecimiento y de paz, al permitir la reconstrucción de una Europa devastada por la guerra, garantizando un comercio internacional libre y sin discriminaciones entre Estados. En lo referente a España, tras la Guerra Civil, necesitaba crear una fuerte infraestructura portuaria, así como a la creación de grandes vías de comunicación que comunicasen a todos los puertos principales tanto por ferrocarril como por carretera con todo el territorio nacional. En el siglo XXI destacan los puertos de Algeciras, Valencia, Cartagena, Barcelona, Tarragona, Huelva, Gijón y Las Palmas, siendo los dos primeros los de mayor tráfico del Mediterráneo. Además de los puertos y las vías de comunicación terrestres, son necesarios dos pilares más, la marina mercante y el sector de la construcción naval que dan a España una autonomía en la cadena logística y en la tecnología naval. Otro sector muy importante es la marina de pesca, disfrutando España de la primera flota de pesqueros de toda la Unión Europea, con 9.294 buques que realizan el 21% de las capturas europeas. También es necesario citar la marina deportiva y de recreo, que generan muchos puestos de trabajo en esta área, al contar con más de 2.000 empresas.

Ni que decir tiene que la flota de buques mercantes españoles con 122 navíos abanderados con el pabellón español y 90 con pabellones de conveniencia, resulta a todas luces insuficiente, teniendo en cuenta que 78% de las importaciones y el 60% de las exportaciones españolas se hace por vía marítima. Sería conveniente realizar un estudio para saber porqué naciones mucho más pequeñas como Grecia, Malta, Chipre, Liberia o Panamá cuentan con flotas mucho mayores con muchos millones de toneladas mientras que la flota mercante española apenas roza los 2 millones de toneladas, lo que constituye un factor de debilidad al depender de terceras naciones para nuestros suministros y exportaciones.

En el cuarto pilar el de la construcción naval, podemos conocer la existencia de 585 empresas relacionadas con el sector, destacando la empresa estatal Navantia, heredera de la Empresa Nacional Bazán de construcciones navales y militares, que con 4.700 trabajadores es la primera del sector, especializada en buques anfibios, petroleros, fragatas, corbetas y submarinos de alta tecnología, para lo que cuenta con tres astilleros en la Bahía de Cádiz, dos en Ferrol con una fábrica de turbinas y uno en Cartagena con una fábrica de motores. Cada astillero cuenta con una especialidad concreta. Actualmente en el resto de los astilleros españoles se construyen un total de 53 buques, de los que el 90% son para armadores extranjeros, por lo que podríamos destacar que los pedidos nacionales son insuficientes para mantener esta infraestructura de astilleros, incluido los afectos al ámbito naval.

Con todas estas variantes, podríamos enumerar una serie de premisas que conformarían una sólida estrategia naval española.

-La Administración debe poseer una mayor visión marítima

-La infraestructura portuaria y de accesos, debe seguir creciendo

-La tecnología de punta en el ámbito de la construcción naval es vital

-La marina mercante debe crecer de forma acorde con las necesidades

-La Armada Española debe tener más peso en la Defensa marítima

-La juventud debe tener motivación por las carreras de Náutica

Conclusiones

Con las premisas anteriores, debería llegarse a un crecimiento inteligente de la proyección marítima de España, dentro del ranking de las naciones con costas. Posiblemente la solución más práctica e inteligente sería la creación de un Ministerio del Mar, ya existente en otros países, para favorecer a un sector que entre empresas directas o indirectas afecta a más de un millón de personas, si agrupamos a las cuatro marinas: de Guerra, Mercante, de Pesca y Deportiva, más todo el tejido industrial de astilleros e industrias auxiliar. Este Ministerio permitiría coordinar con un crecimiento integrador las competencias actuales de seis Ministerios de la Administración en la mar, debiendo tener además como guía, la Política Marítima Integrada de la Unión Europea.

Una reducción en el ámbito de impuestos posiblemente activaría la construcción naval nacional y el abanderamiento de la flota mercante en España. De la misma forma, una mayor inversión en Defensa, mantendría a flote los astilleros nacionales al mismo tiempo que ubicaría a la Armada Española en el nivel de unidades navales de las naciones que nos rodean.

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