Alfonso de Borbon y Battenberg , heredero de la corona.

Alfonso de Borbon y Battenberg , heredero de la corona.
miércoles 06 de septiembre de 2017, 19:42h
Don Juan de Borbón era el tercero en la linea sucesoria y el beneficiado tras la muerte de Alfonso, su hermano mayor y heredero a la corona y la obligada renuncia de Jaime de Borbón, segundo en la línea sucesoria

Hay existencias entroncadas con la propia historia de España que nunca han sido contadas o que si alguna vez lo han sido, no se les ha prestado toda la atención que merecían. Quizá una de esas historias contadas en multitud de ocasiones pero conocida por pocos sea la de Alfonso de Borbón y Battenberg, un hombre llamado a ser Príncipe de Asturias y Rey de España y que, sin embargo, nunca llegó a colocarse la corona.

El periodista y escritor José María Zavala se acercó a la figura de uno de los Borbones menos conocidos para desentrañar los detalles de su vida. Ya lo hizo con el duque de Cádiz en una de sus anteriores obras, El Borbón non grato, y ahora repite experiencia con el hijo mayor de Alfonso XIII en El Borbón de cristal.

Zavala habla en su obra de un hombre al que dice, "nadie quiso. Ni sus padres, ni el pueblo, ni su mujer, ni los monárquicos". Quizá en esa falta de cariño algo tuviera que ver la hemofilia que su madre, la reina Victoria Eugenia de Battenberg trajo a la Familia Real española y que tanto temía la madre de Alfonso XIII, la Reina Cristina.

Esa enfermedad, que afecta a la coagulación de la sangre y que ha sido heredada y extendida por las distintas realezas europeas, empañó la felicidad del rey Alfonso XIII, que ya se frotaba las manos tras el nacimiento del pequeño Alfonso, consciente de que con su nacimiento se aseguraba un varón al frente de la corona.

Se conoce que la hemofilia se la descubrieron al practicarle una circuncisión siendo aún un bebé. Ello marcó la existencia del pequeño, que siempre estuvo vigilado por miedo a que se rompiera como si de una fina lámina de cristal se tratase. Tantos cuidados sobre el primogénito le granjearon el sobrenombre de 'El Intocable' en los rincones de la corte.

La preferencia del rey por su primogénito no tuvo límites hasta que, ya en el exilio de Lausana, Alfonso se enamoró perdidamente de la cubana Edelmira Sampedro. Tenía entonces el heredero 25 años y la novia 26. Era tanto el amor por la cubana que el 11 de junio de 1933, Alfonso renunció a sus derechos. Cuatro años después se separaría de la cubana, para, al poco, contraer matrimonio en segundas nupcias con otra cubana, Marta Rocafort, enlace que no duró medio año, ya que en enero de 1938 , estaban divorciados.

Fue por esas fechas, un año antes del inicio de la II Guerra Mundial y del fin de la Guerra Civil española, cuando Alfonso hizo llegar a su familia una carta en la que aseguraba que no renunciaba a ninguno de sus derechos como heredero del trono español, revocando lo que había firmado para casarse con su primera esposa, y que los documentos hasta entonces firmados carecían de valor legal.

Ocho meses después quien fuera príncipe de Asturias fallecía a causa de las hemorragias internas que sufrió tras un accidente de automóvil en un hospital de Miami, tras empotrase contra un edificio. Su madre intentó llegar a tiempo, pero no pudo y su padre, decepcionado por la nueva petición de sus derechos hizo como si nada hubiera pasado y ni siquiera nfue a su entierro.

La única presente fue Mildred Gaynor, una cigarrera de un local nocturno que fue también quien le acompañó en sus últimos días de correrías y que viajaba con él en el coche en el momento del accidente. Cuando Alfonso falleció tenía 31 años, ningún título en el bolsillo y nadie de la familia que le diera el último adiós.

Así la corona debía recaer en el segundo de los hijos de Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Su nombre era Jaime, nació el 23 de junio de 1908 y a los 4 años se quedó sordo tras una intervención quirúrgica. Al renunciar a sus derechos sucesorios su hermano Alfonso para casarse con una mujer que no pertenecía a la realeza, su padre también le pidió a Jaime que hiciese lo mismo y éste aceptó renunciando el 23 de junio de 1933. Así el heredero de la corona era Don Juan de Borbon, tercero en la línea de sucesión y abuelo del actual monarca.

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