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Más apodos de buques de la Armada Española: los “kanguritos”, por Diego Quevedo, Alférez de Navío ®

Más apodos de buques de la Armada Española: los “kanguritos”, por Diego Quevedo, Alférez de Navío ®
jueves 12 de agosto de 2021, 10:30h
Más apodos de buques de la Armada Española: los “kanguritos”, por Diego Quevedo, Alférez de Navío ®
La pasada semana publicaba en esta misma sección el apodo que habían tenido unos submarinos de la Armada. Hoy traigo aquí los de una pareja de guardacostas que construyó la Empresa Nacional Bazán de Cartagena a finales de los años 40 y que llevarían los inéditos nombres de PROCYÓN y PEGASO.
Más apodos de buques de la Armada Española: los “kanguritos”, por Diego Quevedo, Alférez de Navío ®
Más apodos de buques de la Armada Española: los “kanguritos”, por Diego Quevedo, Alférez de Navío ®

En los años 20 del pasado siglo, al nacer la Flotilla de Submarinos, el Gobierno español adquirió en Holanda un buque de salvamento al que puso por nombre KANGURO (con K, no con C como ha figurado en alguna publicación),el cual era básicamente un catamarán con un aparatoso sistema de poleas para, en un momento dado, poder rescatar un submarino accidentado y con problemas para emerger sobre el que previamente se habría solucionado sobre su vertical.

Por fortuna, nunca se utilizó este buque para ese fin, pero sí por ejemplo para limpiar la “obra viva” de algún submarino, evitando así que este tuviera que entrar en dique.

Al estallar la Guerra Civil española, el KANGURO, que había desarrollado hasta entonces un fantástico papel como buque nodriza de nuestra Flotilla de Submarinos, ya estaba casi arrumbado, en desuso, aunque sus dos máquinas propulsoras estaban en muy buen estado, transcurriendo durante toda la contienda atracado sin participar en ella. Así, unos años después de finalizada la Guerra Civil española, en concreto el 25 de Noviembre de 1943 causaba baja en la LOBA (Lista Oficial de Buques de la Armada), procediéndose a su desguace en los meses siguientes.

Sería entonces cuando se pensó en darle alguna utilidad a esas dos máquinas y fue cuando los ingenieros de la Bazán cartagenera, debido a la iniciativa del EMA, (cuyo AJEMA era entonces el Almirante Arriaga), diseñarían la pareja de guardacostas citados, cuya construcción sería autorizada merced a un Decreto de fecha 26 de Abril de 1946).

Las fechas fueron desde el primer y hasta el último momento de sus vidas, iguales para los dos, pues se les puso la quilla a ambos el 10 de Marzo de 1947, siendo botados el 27 de Julio de 1948, entregados el 21 de Febrero de 1951 y dados de baja el 22 de Marzo de 1974.

Desplazarían 478 toneladas, con una eslora de 38 mts. y una manga de 8,25. El hecho de que a cada uno de ellos se le instalara una máquina del KANGURO, hizo que a la pareja se les conociera desde el primer momento de su gestación con el simpático apodo de los “KANGURITOS”, pero cuando les fueron asignados los nombres, la jerga popular de los propios obreros de la factoría los empezó a llamar no con sus nombres de pila ya asignados de PROCYÓN y PEGASO que eran los oficiales, sino de manera cariñosa, como PORCYÓN y PEDAZO.

Durante sus primeros años de servicio,el primero de ellos (construcción número 91 de la factoría cartagenera) quedaría asignado a la Zona Marítima del Mediterráneo, con base en Cartagena, mientras el segundo (construcción número 92) lo fue a la del Cantábrico, con base en El Ferrol, por entonces “del Caudillo”, aunque desde Octubre de 1961 ambos fueron asignados a la Escuela Naval Militar de Marín para prácticas de los alumnos, Caballeros Guardiamarinas, futuros Oficiales de la Armada.

La particularidad principal de esta simpática pareja de barquitos, era que mientras la hélice de uno era “levógira” la del otro era “dextrógira”, es decir que mientras una giraba en SAR (sentido agujas reloj), la otra lo hacía en SCAR (sentido contrario agujas reloj), circunstancia que propició el que los Guardiamarinas de la Escuela Naval no les terminaran de “coger el punto” a la hora de atracarlos durante sus prácticas de navegación y fueran al desguace con muchas más abolladuras en su casco que las que presenta normalmente cualquier buque a la hora de ser dado de baja en la Armada.

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