"Desarme nuclear", por Pedro Cuesta Escudero

'Desarme nuclear', por Pedro Cuesta Escudero
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Este artículo es la continuación del que publicamos el pasado sábado 1-6-2021 con el título “La era atómica”.

miércoles 16 de junio de 2021, 13:21h
'Desarme nuclear', por Pedro Cuesta Escudero
A decir verdad, y desde la década de los cincuenta hasta la fecha, se han ido poniendo los cimientos no sólo para el control de la energía nuclear con fines bélicos, sino para abrigar la firme esperanza de un mañana sin la bomba atómica. A este respecto, y de manera sucinta, reseñar que el 29 de Julio de 1957 empezó a funcionar en Viena el Organismo Internacional de Energía Atómica, perteneciente a las organizaciones internacionales vinculadas con la ONU y cuyo fin último sería el fomento de la energía nuclear para fines de paz, salud y prosperidad en el mundo. El origen de este organismo internacional estuvo inspirado en el discurso que el presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower pronunció en la Asamblea General de la ONU aquel 8 de Diciembre de 1953 bajo el prominente título de “Átomos para la paz” .El tema no fue menor, y por su contribución a la causa del desarme nuclear, su director general Mohamed el Baradei fue merecedor en 2005 del premio Nobel de la Paz.
'Desarme nuclear', por Pedro Cuesta Escudero
'Desarme nuclear', por Pedro Cuesta Escudero

Necesidad de controlar la tecnología atómica

El lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki en aquellos días de Agosto de 1945 representó un antes y un después en la historia de la humanidad. El hongo atómico causó una profunda conmoción mundial que abrió paso a una nueva época de confusión, incertidumbre y de múltiples preguntas sin respuesta. De inmediato, la celebración de la victoria aliada dio paso a las dudas que se abrieron en torno al control de aquel artefacto nuclear. Estados Unidos había demostrado su hegemonía científica y militar, aunque acabarían siendo los primeros en percatarse de que aquella primicia tecnológica tenía un carácter estrictamente momentáneo y que, tarde o temprano, la técnica de la fisión del átomo quedaría en manos de otras potencias aliadas o rivales.

De ahí la tesitura que se planteó en aquel otoño de 1945 de si Estados Unidos debía quedarse con el secreto y control de la bomba atómica o si debía quedar bajo la custodia de un organismo internacional de reciente creación como Naciones Unidas, con el fin último de evitar un nuevo Hiroshima o Nagasaki. Desde el punto de vista racional, la respuesta más lógica era que, más allá de su erradicación por completo, la energía atómica pudiera controlarse de manera adecuada para múltiples usos civiles, entre otros, para fines médicos. En el discurso de Truman del 3 de Octubre de 1945, no dudó en advertir al Congreso estadounidense de lo siguiente: “Parece haber unanimidad en la opinión científica acerca del hecho de que todo el conocimiento teórico esencial, sobre el cual se basó el descubrimiento, es ya ampliamente conocido en todas partes”.

El problema del control de la bomba atómica acabó siendo un arma diplomática y de poder, que tuvo su particular carácter ofensivo, más aún cuando aquel tiempo de paz pronto daría lugar a un enfrentamiento simbólico entre dos grandes bloques antagónicos liderados por Estados Unidos y la Unión Soviética, ambas potencias con una capacidad nuclear para una destrucción de impredecibles consecuencias. Para mediados del siglo XX, la amenaza del exterminio de la vida había ensombreciendo el planeta. Por eso, y parafraseando a Albert Einstein, el poder desatado del átomo lo había cambiado todo y, por consiguiente, la humanidad podía deslizarse hacia una catástrofe sin paralelo. Tal vez, los científicos responsables de la creación del artefacto atómico debieron hacer lo mismo que Leonardo da Vinci al inventar el primer submarino de la historia, esto es, romper los planos por temor a que el hombre lo utilizara para destruir la civilización. Desgraciadamente, el género humano no pensó como Leonardo.

Armas de destrucción masiva

En vez de hacer desaparecer o controlar la tecnología atómica se inició una carrera de fabricación de armas de destrucción masiva haciendo que la humanidad se deslice hacia una catástrofe inimaginable.

La bomba de uranio: Su procedimiento se basa en la fisión nuclear de núcleos atómicos pesados en elementos más ligeros, mediante el bombardeo de neutrones que, al impactar en dicho material, provocan una reacción nuclear en cadena. Para que esto suceda, es necesario usar isótopos fisibles, como el uranio-235. La liberación ingente de energía provoca la destrucción de un área determinada por la onda de choque mecánica, la onda térmica y la radiactividad.

La bomba de plutonio: esta arma tiene un diseño más complicado. La masa fisionable se rodea de explosivos plásticos convencionales, como el RDX, especialmente diseñados para comprimir el metal, de forma que una bola de plutonio del tamaño de una pelota de tenis se reduce casi al instante al tamaño de una canica, aumentando grandemente la densidad del material, que entra instantáneamente en una reacción en cadena de fisión nuclear descontrolada, provocando la explosión y la destrucción total dentro de un perímetro limitado, además de que el entorno circundante se vuelva altamente radiactivo, dejando secuelas graves en el organismo de cualquier ser vivo.

La bomba de hidrógeno o termonuclear.- Las bombas termonucleares se han convertido en las armas más destructivas de la historia, siendo varias veces más poderosas que las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki. La bomba de hidrógeno o “bomba H”, también conocida como bomba térmica de fusión o bomba termonuclear se basa en la obtención de la energía desprendida al fusionarse dos núcleos atómicos, en lugar de la fisión de los mismos. La reacción en cadena se propaga merced a los neutrones de alta energía desprendidos en la reacción. Para iniciar este tipo de reacción en cadena es necesario un gran aporte de energía, por lo que todas las bombas de fusión contienen un elemento llamado iniciador o primario, que es una bomba atómica de fisión que produce la detonación inicial de la bomba principal; a los elementos que componen la parte fisionable de la bomba (deuterio, tritio, litio, etc.) se les conoce como secundarios. La primera bomba de este tipo fue detonada en un atolón de las Islas Marshall el 1 de Noviembre de 1952, con marcados efectos en el ecosistema de la región. La temperatura alcanzada en la “zona cero” (lugar de la explosión) fue de más de 15 millones de grados, tan caliente como el núcleo del Sol, por unas fracciones de segundo. Repetimos las bombas llamadas termonucleares o bombas de hidrógeno no son bombas de fusión pura, sino bombas de fisión/fusión/fisión. La detonación del artefacto primario de fisión produce la reacción de fusión, como la descrita, cuyo propósito es generar neutrones de alta velocidad, que, a su vez, producen la fisión del 235U, 239Pu o incluso 238U.

La bomba de neutrones: También llamada “bomba N”, bomba de radiación directa incrementada o bomba de radiación forzada, es un arma nuclear derivada de la bomba H que los Estados Unidos comenzaron a desplegar a finales de los años setenta. En las bombas H, normalmente menos del 25 % de la energía liberada se obtiene por fusión nuclear y el otro 75 % por fisión. En la bomba de neutrones se consigue hacer bajar el porcentaje de energía obtenida por fisión a menos del 50 %, e incluso se ha llegado a hacerlo tan bajo como un 5 % y el resto es por la fusión nuclear. En consecuencia, se obtiene una bomba, que para una determinada magnitud de onda expansiva y pulso térmico produce una proporción de radiaciones ionizantes (radiactividad) hasta siete veces mayor que las de una bomba H, fundamentalmente rayos X y gamma de alta penetración durante pocos segundos. En segundo lugar, buena parte de esta radiactividad es de mucha menor duración (menos de 48 horas) que la que se puede esperar de una bomba de fisión convencional. Los efectos prácticos son que al detonar una bomba N se produce poca destrucción de estructuras y edificios, pero mucha afectación y muerte de los seres vivos por la radiación, incluso aunque estos se encuentren dentro de vehículos o instalaciones blindadas o acorazadas. Por esto se ha incluido a estas bombas en la categoría de armas tácticas, pues permiten la continuación de operaciones militares en el área por parte de unidades dotadas de protección. La primera detonación de esta bomba se hizo en el atolón Eniwetok el 15 de Abril de 1948.

La bomba sucia: A menudo se confunde con bombas nucleares. Las “bombas sucias” consisten en la expansión, mediante un explosivo convencional, de material radiactivo sobre un área de terreno con el fin de provocar daños a la salud de las personas e impedir la habitabilidad de un territorio, dejando secuelas de este hecho sobre todo aquel ser vivo que se encuentre en ese lugar. Este tipo de armas es más accesible que las armas nucleares por su diseño mucho más sencillo, aunque con un elevado daño potencial para las víctimas que la sufran. Sin embargo, este tipo de artefacto no se puede calificar como bomba nuclear, ya que no hace uso de reacción nuclear explosiva alguna. Lo único que tienen en común las bombas sucias y las bombas nucleares es el uso de elementos radiactivos en su dispositivo.

Franco pretendió hacerse con la bomba atómica

Franco quiso lanzar el Proyecto Islero para desarrollar armamento nuclear y convertirse en una potencia armamentística. La primera voz de alarma saltó en 1974, cuando la CIA vio indicios de este plan. Según su informe: “España es uno de los países de Europa merecedores de atención por su posible proliferación de armas nucleares en los próximos años. Tiene reservas propias de uranio de moderado tamaño, un extenso programa de desarrollo nuclear, tres reactores operativos, siete en construcción y otras diecisiete en proyecto. También una planta piloto para enriquecimiento de uranio”.

Desde que la CIA puso el foco en nuestro país y tras la firma del protocolo adicional por parte de España, no se ha podido conocer el informe de la agencia estadounidense de 1974, ni se llevó a cabo ningún tipo de construcción de armamento nuclear.

Explosiones de bombas nucleares más importantes en la historia

Trinity, Estados Unidos, los Álamos (Nuevo México),19 Kt,16 de Julio de 1945 Little Boy, Estados Unidos, Hiroshima ( Japón),16 Kt, 6 de Agosto de 1945

Fat Man, Estados Unidos, Nagasaki (Japón), 25 Kt 9 de Agosto de 1945,

RDS-1, Unión Soviética, Semey (Unión Soviética), 22 Kt 29 de Agosto de 1949 Hurricane, Reino Unido, Isla Montebello (Australia),25 Kt 3 de Octubre de 1952 Ivy Mike, Estados Unidos, Atolón Enewetak (Islas Marshall), 500 Kt, 14 de Noviembre de 1952. Primera bomba termonuclear.

DS-6s Unión Soviética, Semey (Unión Soviética) 400 Kt 12 de Agosto de 1953 Primera bomba atómica termonuclear soviética.

Castle Bravo, EE.UU. atolón Bikini (Islas Marshall),15Mt, 28 de Febrero de 1954. Segunda bomba más poderosa de EE. UU.

Grapple X, Reino Unido, Kiritimati (Kiribati), 1,8 Mt, 8 de Noviembre de 1957 Primera bomba termonuclear británica.

Gerboise Bleue, Francia, Reggane (Argelia) 65 Kt 13 de Febrero de 1960 Primera bomba atómica francesa

Bomba del Zar, Unión Soviética, Nueva Zembla ( Unión Soviética), 50 Mt, 30 de Octubre de 1961. Bomba más poderosa del mundo

596 China, Lop Nor (China) 22 Kt 16 de Octubre de 1964, Primera bomba atómica china.

Nº 6, Aérea a 2960 metros, 3,3 Mt, 17 de Junio de 1967. Primera bomba termonuclear china

Canopus, Francia, Globo a 2960 metros, Smiling Buddha (Polinesia Francesa), 2,6 Mt, 24 de Agosto de 1968. Primera bomba termonuclear francesa

Smiling Buddha, India, Pokhra (India), 8-20 Kt 18 de Mayo de 1974 Primera bomba atómica india

Incidente Israel, Océano Índico (Sudáfrica). 2-3 Kt., 22 de Septiembre de 1979. Posible primera bomba atómica israelí y sudafricana.

Chagai-I Pakistán, Chagai (Pakistán), 40 Kt, 28 de Mayo de 1998 Subterránea Primera bomba atómica pakistaní

Kilju Corea del Norte, subterránea 0,48-1 Kt 9 de Octubre de 2006 Primera bomba atómica norcoreana.

Corea del Norte 50-120 Kt, 3 de Septiembre de 2017. Primera bomba termonuclear norcoreana.

Tratado de No Proliferación Nuclear

La bomba atómica fue el tema central de aquel tiempo de posguerra. No faltaron quienes abogaron por su total erradicación para que nunca más se diera la posibilidad de fabricar un artefacto igual o de similares características. Ciertamente, los Estados Unidos fueron los que gozaron del privilegio de conocer la fórmula de la fisión de átomo para un uso militar. Su monopolio fue incontestable, al menos, hasta el 29 de Agosto de 1949 cuando los rusos hicieron estallar su primer artefacto nuclear. Mucho se ha usado el argumento de que la bomba atómica ayudó a que la Segunda Guerra Mundial terminara más rápido y a que Japón se rindiera de manera definitiva, logrando así que muriera menos gente de la que hubiera perecido si ésta se prolongaba. Sin embargo, desde el año de 1943 la suerte del Eje Roma, Berlín, Tokio estaba sellada. En Stalingrado los soviéticos habían contenido ya a los alemanes y por el frente del Pacífico la marina había advertido al Emperador Hirohito, en ese mismo año, que la derrota de Japón era inevitable.

Ahora sabemos que Japón ya se encontraba muy debilitado y la estrategia militar no requería del uso de la bomba para obtener su rendición, ya que la derrota se había acelerado sólo unos días o semanas, o a lo más unos cuantos meses y que los japoneses se habrían rendido pronto sin necesidad de la bomba o de la ocupación soviética. Los japoneses mismos creen que “la rendición hubiera llegado a su debido tiempo, aun sin el terrible castigo de las bombas atómicas. Con esta aseveración final, que nos invita a reflexionar sobre si en realidad era necesario lanzar la bomba atómica, ponemos el punto final.

La Unión Soviética había instalado en la Cuba de Fidel Castro misiles con cabezas nucleares, lo que suscitó una enorme alarma en EE.UU, que a punto estuvo de desencadenarse unos ataques entre las dos superpotencias de imprevisibles consecuencias. Pero se impuso la cordura y se logró superar esta crisis. El 5 de Agosto de 1963, y tras “la crisis de los misiles cubanos”, Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Soviética firmaron el Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares que, entre otros requerimientos, prohibía los ensayos nucleares en la atmósfera, bajo el agua y en el espacio. Aunque Francia y China, ambas potencias nucleares, se negaron a firmarlo, aquel compromiso fue verdaderamente prometedor, puesto que, tan sólo unos años después, aún en el marco de la Guerra Fría, tuvo lugar la firma primero de Julio de 1968, con entrada en vigor desde el 5 de Marzo de 1970, del Tratado de No Proliferación Nuclear.

Se concretaron varios puntos al respecto del tratado:

– Los países poseedores de armas nucleares se comprometen a no traspasar a nadie armas nucleares ni ayudar a otros estados a fabricarlas ni adquirirlas.

– Los países no poseedores de armas nucleares se comprometen a no recibir de nadie este armamento ni a fabricarlas. Además, no podrán suministrar elementos básicos para su construcción como el uranio o plutonio.

– Los países no poseedores de armas nucleares se comprometen a entregar toda la información al respecto y a someterse a inspecciones.

El Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT, Nuclear Non-Proliferation Treaty, en inglés, Договор о нераспространении ядерного оружия, en ruso) es un tratado abierto a la firma el 1 de Julio de 1968, en vigor desde el 5 de Marzo de 1970, que restringe la posesión de armas nucleares y forma parte por tanto de los esfuerzos de la comunidad internacional para impedir la proliferación de armas de destrucción masiva. Lo integra la gran mayoría de los Estados soberanos (190). Solo a cinco Estados se les permitió la posesión de armas nucleares: Estados Unidos (firmante en 1968), Reino Unido (1968), Francia (1992), Unión Soviética (1968, sustituida por Rusia), y República Popular China (1992). La condición especial de estos cinco "Estados Nuclearmente Armados" (NWS o Nuclear Weapons States) se definió a partir de que eran los únicos que habían detonado un ensayo nuclear antes de 1967. Además, son los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Es decir, a través de este tratado se prohibía a los “Estados no nucleares” la posesión, manufactura o adquisición de armas nucleares, mientras que los “Estados nucleares”, los Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China se comprometían a evitar toda transferencia tecnológica sobre armas nucleares a los países no nucleares. La aspiración última de este tratado no era otra que el desarme nuclear total y definitivo. Siguiendo con esta línea del tiempo, el 10 de Septiembre de 1996, y previa aprobación de la Asamblea General de las Naciones Unidas 158 votos a favor, 3 en contra y 5 abstenciones tuvo lugar la firma del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, que venía a prohibir la ejecución de ensayos nucleares por parte de los países firmantes. En la actualidad, este tratado fue firmado por 178 países de un total de 195, con la notable excepción, eso sí, de los Estados Unidos y China. En 1998 se firmó un protocolo adicional, por el que a los materiales controlados por el Tratado de no proliferación nuclear se le sumaban otras armas y equipos que pudieran utilizarse para actividades no pacíficas. España se adhirió a este protocolo adicional.

Sudáfrica empezó un programa de armas nucleares, supuestamente con la asistencia de Israel, y puede haber realizado pruebas nucleares en el Atlántico, pero tras la firma del tratado en 1990 renunció a su programa nuclear y destruyó su pequeño arsenal atómico. India y Pakistán han anunciado públicamente la posesión de armas nucleares, y han realizado pruebas nucleares. Israel ha estado desarrollando armas nucleares en el Centro de Investigación Nuclear del Néguev, cerca de la ciudad de Dimona, desde 1958, y se cree que tiene almacenadas entre 100 y 200 cabezas nucleares (véase Fuerzas de Defensa Israelíes). El Gobierno israelí rechaza confirmar o negar esta aseveración, aunque ahora se considera un secreto a voces, tras las revelaciones de los científicos John Amorin y Mordecai Vanunu, tanto al periódico británico The Sunday Times, como a diversos medios de comunicación e incluso a algunas agencias de inteligencia.

O sea, hay cinco estados que están fuera del tratado pero que poseen armamento nuclear como son Pakistán, Israel, India, Sudán del Sur y Corea del Norte. Una de las condiciones para que estos países se incorporen al tratado es desarmarse nuclearmente y es una de las causas por las que no quieren formar parte de este Tratado. Algunos países no se han pronunciado al respecto y se sospecha de su posesión de armamento nuclear como son Irán, Arabia Saudí y Armenia. Los cinco estados, India, Pakistán, Israel, Sudán del Sur, Corea del Norte (recientemente Estados Unidos con el presidente Donad Trump)) se encuentran fuera del tratado. Los tres primeros nunca lo han firmado, mientras que Corea del Norte renunció en 2003. India y Pakistán poseen armas nucleares y, tal cual el texto actual, de acceder al tratado deberían hacerlo como los Estados No Nuclearmente Armados (NNWS), por lo cual deberían desmantelar sus arsenales. Estos países argumentan que el Tratado de No Proliferación crea de hecho un club de países “nuclearmente ricos” y un gran grupo de países «nuclearmente pobres» mediante la prohibición de la posesión legal de armas nucleares a aquellos países que no las habían probado antes de 1967, pero que el tratado no explica sobre qué fundamentos éticos es válida esta distinción. En el caso de Israel, el gobierno del mismo no afirma ni niega la posesión de armamento nuclear pero de acceder a la firma y ratificación del tratado este debería permitir la entrada de observadores y reguladores de Naciones Unidas.

Desde su creación, casi 200 países se han adherido a este Tratado. Algunos han entrado y salido de él en las revisiones posteriores que se han hecho desde 1968. Actualmente, la amenaza de Corea del Norte con ensayos probados de nuevo armamento ha puesto a los países firmantes en alerta. Los cinco impulsores tenían un acuerdo para llegar a un desarme total a lo largo de las décadas, pero la amenaza de países como Corea del Norte les ha hecho frenar en seco y seguir con el armamento ya existente.

Corea del Norte ratificó el tratado, pero revocó su firma en 2003 tras una disputa con los inspectores sobre las “inspecciones de instalaciones nucleares no declaradas”. Irán también firmó el tratado sobre su programa nuclear. Aunque desde 2004 está bajo sospecha de haber violado el tratado mediante un programa activo que podría conducir al desarrollo de armas nucleares, en 2015 se acordó el Plan de Acción Conjunto y Completo. En Agosto de 2004, oficiales de inteligencia y expertos no-gubernamentales de Estados Unidos concluyeron que los esfuerzos diplomáticos realizados para prevenir la proliferación de armas nucleares en Irán y Corea del Norte habían fracasado.

La principal escapatoria del Tratado de No Proliferación es que el uranio enriquecido puede ser utilizado también con fines energéticos. Este es solo un pequeño paso en el desarrollo de las cabezas nucleares, y puede ser realizado en secreto o mediante la revocación (como Corea del Norte). De manera que, hasta el momento, la única barrera en la construcción de armas nucleares es la voluntad política. Mohamed el-Baradei, jefe del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA o International Atomic Energy Agency) ha declarado que, si así lo quisiesen, hasta 40 países podrían desarrollar la energía nuclear con fines bélicos.

Aquellos lejanos “átomos para la paz” están abriendo paso a un nuevo escenario. 30 isótopos diferentes se emplean para diagnosticar enfermedades. A su vez, los isótopos radioactivos de cobalto o cesio se aprovechan para combatir cánceres profundos.

Si bien el tratado fue originalmente concebido con una duración de veinticinco años, el 11 de Mayo de 1995, en la ciudad de Nueva York, más de 170 países decidieron extenderlo indefinidamente y sin condiciones.

Firmantes del tratado: Albania, Alemania, Andorra, Angola Antigua y Barbuda, Arabia Saudí, Argelia, Argentina, Armenia, Australia, Austria, Azerbaiyán, Bahamas, Baréin, Bangladés, Barbados, Bélgica, Belice, Benín, Bielorrusia, Birmania, Bolivia, Bosnia-Herzegovina, Botsuana, Brasil, Brunéi, Bulgaria, Burkina Faso, Burundi, Bután, Cabo Verde. Camboya, Camerún, Canadá, Santa Sede, Chad, Chile, China, Chipre, Colombia, Comoras, Corea del Sur, Costa de Marfil, Costa Rica, Croacia, Cuba, Dinamarca, Dominica, Ecuador, Egipto, El Salvador, Emiratos Árabes Unidos, Eritrea, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estados Federados de Micronesia, Estonia, Etiopía, Fiyi, Filipinas, Finlandia, Francia, Gabón. Gambia, Georgia, Ghana, Grecia, Granada, Guatemala, Guayana Francesa, Guinea, Guinea-Bissau, Guinea Ecuatorial, Honduras, Hungría, Indonesia, Irán, Irak, Irlanda, Islas Marshall, Islas Salomón, Islandia, Italia, Jamaica, Japón, Jordania, Kazajistán, Kenia, Kiribati, Kirguistán, Kuwait, Laos, Lesoto, Letonia, Líbano, Liberia, Libia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Macedonia del Norte, Madagascar. Malasia, Malaui, Maldivas, Malí, Malta, Marruecos, Mauricio, Mauritania, México, Moldavia, Mónaco, Mongolia, Mozambique, Namibia, Nauru, Nepal, Nicaragua, Níger, Nigeria, Noruega, Nueva Zelanda, Omán, Países Bajos, Palaos, Palestina, Panamá, Papúa Nueva Guinea, Paraguay. Perú, Polonia, Qatar, Reino Unido, República Centroafricana, República Checa, República del Congo, República Democrática del Congo, República Dominicana, República Oriental del Uruguay, Ruanda, Rumanía, Rusia, Samoa, San Cristóbal y Nieves, San Marino, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Santo Tomé y Príncipe, Senegal, Serbia y Montenegro, Seychelles, Sierra Leona, Singapur, Siria, Somalia, Sri Lanka, Suazilandia, Sudáfrica, Sudán, Suecia, Suiza, Surinam, Tailandia, Tanzania, Tayikistán, Timor Oriental, Togo, Tonga, Turquía, Trinidad y Tobago, Ucrania, Vanuatu, Vietnam, Venezuela, Yemen, Yibuti, Zambia.

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