EL SEGUNDO PODER, SECCIÓN REALIZADA POR TOMÁS GUILLÉN, PERIODISTA

García Aparicio: “Así como se producen escandalosos casos de corrupción, tampoco es infrecuente que existan sufridores de la llamada -pena de telediario-”

García Aparicio: “Así como se producen escandalosos casos de corrupción, tampoco es infrecuente que existan sufridores de la llamada -pena de telediario-”
lunes 19 de abril de 2021, 12:10h
García Aparicio: “Así como se producen escandalosos casos de corrupción, tampoco es infrecuente que existan sufridores de la llamada -pena de telediario-”

José García Aparicio es Licenciado en Derecho por la Universidad de Murcia. Su trayectoria profesional ha estado siempre centrada en la Administración Local como funcionario con habilitación de carácter nacional.

García Aparicio: “Así como se producen escandalosos casos de corrupción, tampoco es infrecuente que existan sufridores de la llamada -pena de telediario-”

Actualmente, desempeña el puesto de Secretario General en los Ayuntamientos de Fortuna y de Archena, ambos de la Región de Murcia

“La clase dirigente busca “vender” su gestión y en esa “venta” el Periodista tiene mucho que decir a través de su crítica positiva y, al contrario, puede contribuir a malograrla en caso de una crítica negativa;- “creo que, en la gestión pública, no hay un grado muy diferente de corruptelas al de otros sectores. La novela picaresca es un género genuinamente español y, casi todos, llevamos dentro un pequeño o un gran pícaro”; - “desde luego que, cuando el justiciable es un gestor de la Administración, la noticia es mucho más morbosa”;. “soy pesimista respecto de que puedan existir fórmulas eficaces contra las “fake news”; - “conjugar el respeto al honor y a la presunción de inocencia con el derecho-deber a la información es tan sencillo y tan difícil a la vez”;- “no deja de sorprenderme que, en particular los tertulianos, opinen de cualquier tema como si fueran multidisciplinares hombres del Renacimiento”.

P.-Al igual que con anterioridad otros profesionales hablaban de matrimonios bien avenidos entre periodismo y policía, periodismo y cine, ¿no sucede lo mismo con periodismo y Administración Pública?

R.-Estoy de acuerdo con el título de esta sección y creo que el periodismo es ahora, cuando menos, el segundo poder. A los cargos políticos al frente de la Administración Pública, en sus distintos ámbitos, no cabe duda de que les conviene congeniar con los Periodistas en cuanto formadores de opinión de los potenciales clientes, es decir, de los votantes. La clase dirigente busca “vender” su gestión y en esa “venta” el Periodista tiene mucho que decir a través de su crítica positiva y, al contrario, puede contribuir a malograrla en caso de una crítica negativa. En definitiva, el político, en tanto que gestor de la Administración, ha de fiar buena parte de su éxito a conseguir comunicar sus propuestas y sus logros, por lo que su relación con el periodismo tiene que ser fluida.

P.-¿La incorporación de las RRSS en el mundo de la comunicación han beneficiado o perjudicado más a este sector de la Administración Pública?

R.-Prácticamente toda la población dispone de alguna red social y esta es una realidad insoslayable a la que la Administración no puede permanecer ajena. Beneficios, por supuesto que los hay: la inmediatez y la universalidad de la información que se transmite a través de las redes no hay ningún otro instrumento que las pueda igualar y, en mi opinión, los perjuicios pueden provenir de esas mismas características: la Comunicación, si es mala, también se transmite muy rápido y a casi todos por las redes sociales.

P.-Tras el nacimiento de grandes grupos de comunicación, cuyas prioridades se basan en mayor medida "en el negocio y no en la función propiamente periodística", ¿quizás se busque más la banalidad, el entretenimiento, el morbo, con la información que puede ofrecer el sector de la justicia?

R.-Las causas judiciales referidas a políticos han alcanzado una difusión inusitada. Lo que voy a decir quizá no sea “políticamente correcto” pero creo que, en la gestión pública, no hay un grado muy diferente de corruptelas al de otros sectores. Al fin y al cabo, la novela picaresca es un género genuinamente español y, casi todos, llevamos dentro un pequeño o un gran pícaro. Buscar una situación de ventaja obviando el cauce “reglamentario” es algo desgraciadamente muy común. Es cierto que, de la simple corruptela a la corrupción hay un trecho corto, un Rubicón que algunos cruzan cuando los recursos que se manejan no son propios sino de todos.

Desde luego que, cuando el justiciable es un gestor de la Administración, la noticia es mucho más morbosa y, entonces, del mismo hecho los Periodistas informan de una manera u otra en función del bando en el que se alinea el grupo informativo al que pertenece. La información propiamente dicha, se diluye así en la opinión la mayoría de las veces.

P.-También es verdad que con la aparición de bulos y “fake news” en RRSS , el proceso judicial se puede ver muy perjudicado, ¿hay forma o fórmula para parar esto?

R.-Poner puertas al campo es tarea casi imposible. Tal es la dimensión que han alcanzado las redes sociales que un bulo inventado por cualquiera puede tener inmediata repercusión en miles de personas. Difundir una falsa noticia es algo relativamente sencillo pero desmentirla cuesta mucho más. En este aspecto, soy pesimista respecto de que puedan existir fórmulas eficaces contra las “fake news”.

P.-Por un lado, está la parte judicial que dice que las filtraciones en los sumarios en ocasiones "afectan a derechos de los ciudadanos" como el honor, y por ello se aboga por que existan partes de los sumarios que sean ‘secretas y reservadas’, ya que ‘las leyes están para cumplirlas’, pero, por otra parte, está la versión del informador honesto que dice que, sin poner en peligro el honor y los derechos, el deber de todo periodista es informar, ¿hay alguna posibilidad de casar esto?

R.-Si hablamos de los cargos electivos, es evidente que hay una dimensión pública a la que están sujetos y, en ese sentido, su actuación puede y hasta es saludable que sea fiscalizada también por los medios informativos y más si su gestión ha sido presuntamente delictiva. Así como se producen escandalosos casos de corrupción, tampoco es infrecuente que existan sufridores de la llamada “pena de telediario”, es decir, personas sujetas a causas judiciales que son finalmente declaradas inocentes pero que, en el curso del proceso, han sufrido la revelación de hechos o, peor todavía, simples conjeturas cuando no directamente insidias, por parte de medios de comunicación.

Conjugar el respeto al honor y a la presunción de inocencia con el derecho-deber a la información es tan sencillo y tan difícil a la vez, como que el profesional quiera y sepa hacer bien su trabajo.

P.-Hay quienes coinciden en que la prensa en su más amplio término tiene poder social, aunque se trata de "un poder sin control ni transparencia alguna, porque muchas veces las fuentes no están contrastadas con suficiente rigor".

R.-Estoy básicamente de acuerdo con esta afirmación, aunque la matizaría en el sentido de que el peligro deriva de que el Periodista se convierta sólo en opinador, dejando de lado la faceta informativa. No deja de sorprenderme que, en particular los tertulianos, opinen de cualquier tema como si fueran multidisciplinares hombres del Renacimiento. Es evidente que nadie puede saber de todo pero lo verdaderamente pernicioso es pretender que la audiencia se lo crea.

P.-¿Es más cierto que la vida misma aseverar que “si no existiéramos los Periodistas, este mundo sería una tiranía"?

R.-La información es necesaria, por supuesto: sin información veraz la tiranía campa a sus anchas. Pero, cuidado, que la prensa también goza de un notable poder, ya ha quedado dicho y, según se ejerza, se puede convertir en una forma de tiranía. Cuando, como sucede, hay sobresaturación informativa, no todo lo que se difunde es positivo.

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