LA PASIÓN Y SUFRIMIENTO, por Juan Saborido

LA PASIÓN Y SUFRIMIENTO, por Juan Saborido

“Dolor, placer y muerte no son más que el proceso de la existencia. La lucha revolucionaria en este proceso es una puerta abierta a la inteligencia” (Frida Kahlo)

domingo 04 de abril de 2021, 11:42h
LA PASIÓN Y SUFRIMIENTO, por Juan Saborido
LA PASIÓN Y SUFRIMIENTO, por Juan Saborido
Quiero ante todo clarificar los términos para no dar a posible confusión ya que según en el contexto en el que la palabra sea colocada puede ser entendida de un modo u otro y también según el interés del lector o de su nivel intelectual y sobre todo del grado de cultura. En este sentido quiero recoger aquí algo que expresó el fallecido Enrique Tierno Galván en un artículo publicado en El País el 26 de Julio de 1983 que se titula “El intelectual y el ensayo” profundiza en la diferencia entre el intelectual y el ensayo "No hay intelectual que sea de verdad sabio, por mucho que sepa. Su peculiar descontento de conocer, que abre en cada caso la posibilidad de que la razón desconfié de sí misma, deja al conocimiento en la situación de intentar, sin haber conseguido nunca plenamente el intento".
LA PASIÓN Y SUFRIMIENTO, por Juan Saborido

Vivimos en tiempos difíciles y sobre todo difíciles de comprender por cuanto descubrimos que se encuentran llenos de falsedades y sucias argucias que empañan la cotidianidad de la vida, convirtiendo el transcurso de nuestra vida en un verdadero calvario. Todos sabemos que los problemas no hay que buscarlos, ya que la misma existencia nos lo pone por sí misma en nuestro camino.

Entrare en materia comenzando por exponer la definición de las dos palabras que encabeza este artículo; que se entiende por Pasión, según la RAE tiene varias acepciones: Acción de padecer; Lo contrario a la acción; Estado pasivo del sujeto; Perturbación o afecto desordenado del ánimo; Pasión de Jesucristo; etc.

Se entiende por sufrimiento: Hecho de sufrir o padecer dolor físico o moral. El sufrimiento suele estar asociado al dolor psicológico. Su origen radica en la reacción de una persona ante un hecho determinado, y no ante una realidad en sí misma.

Dado que estamos en aquello que llamamos Semana Santa, por los católicos, bien sería un modo de contextualizar el tema que expondré a continuación.

La pasión es un sentimiento vehemente, capaz de dominar la voluntad y perturbar la razón, como el amor, el odio, los celos o la ira. Por ello tiene en sí mismo dos polaridades una que nos lleva al éxtasis y otra a padecer ya sea dolor físico o moral. Según Ana Carrasco Conde filosofa española que desarrolla su trabajo en la Universidad Compútense de Madrid, de su extensa labor ha surgido lúcidos estudios sobre el mal, el terror y el lado oscuro de la pasión que parece inherente en el ser humano. Para la autora, <el ser humano se ve abocado en muchas ocasiones a dar sentido a una vida que parece perder por momentos. Y es que la razón no siempre es capaz de absorber el discurso del mal, siempre irreductible y que tantos quebraderos de cabeza ofrece para toda persona, pues en nuestra lucha contra él a veces parece como si deliberadamente todo perdiese su sentido y razón de ser.>

Actualmente los trabajadores y trabajadoras de VEIASA estamos teniendo un verdadero estado de Pasión, por no decir de un calvario, y no desde el punto de vista positivo, sino el polo opuesto es decir negativo, esta nos viene dada por dos líneas de actuación que indico: una dada por la inoperancia o la incompetencia de la dirección de la empresa y sus tejemanejes para colocar a sus privilegiados mientras el resto de la empresa se encuentra sin personal para hacer frente a las necesidades de los ciudadanos, nada más tenemos que indagar en las últimas noticias de la prensa digital (Nuevodiario.es) y en los medios televisivos como “Todo es Mentira” para observar o constatar esta realidad.

Y, por otro lado, tenemos aquellos de quienes dependemos, la actual Administración de la Junta de Andalucía y de sus actuales dirigentes que decidieron “eliminar los chiringuitos” y que, al parecer, y según los acontecimientos recientes, han sido sustituidos dichos chiringuitos, por un “modus operandi”, tal como los que la justicia está investigando actualmente de forma profusa en las filas de la dirección del PP. Esto a cualquiera persona con “dos dedos de frente” le ha de llevar a recapacitar y plantearse en manos de quién estamos y al menos dudar, cuando no desconfiar, de la palabrería vacía de contenido y llena de medias verdades cuando no de dudosas afirmaciones.

En esta línea de pensamiento, quiero detenerme brevemente en la gestión que tendrían que estar realizando los sindicatos de dentro de VEIASA, y singularmente el mayoritario, que por cierto, todos están desaparecidos en el caso denunciado en los medios relativo al presunto enchufe de técnicos en la Central, sorprendiendo aún más, el mutismo de quienes han destacado por la locuacidad desde el pasado año, donde hemos estado viviendo de forma intensa la actuaciones, declaraciones, demandas, huelgas y las procelosas informaciones sobre el actual estado en el que nos encontramos incluso con los resultados del SERCLA, que ya se deberían haber cumplido, y nos encontramos, desde los hechos que señalo, un largo y profundo silencio que son de alguna forma significativos, ya que ante estos hechos se deberían, cuando menos, informar de las actuaciones a realizar a todos los trabajadores, no que con este silencio parece cumplirse el refrán popular “el que calla otorga”.

Estos dos bandos, de los cuales dependemos, nos traen por la “calle de la amargura” como la semana de pasión. De alguna manera la pasión es un sentimiento que en cierto modo no permite razonar correctamente en el momento que se experimenta, es ahí cuando se dice no ser capaz de dominar al sentimiento, simplemente se deja llevar por él, debido a que se sufre un desborde emocional muy fuerte y la persona es capaz de atreverse a tomar decisiones por impulso. Cuando el deslumbramiento termina la pasión también lo hace, y es por no ser un suceso racional sino precisamente pasional.

Esto nos lleva a experimentar otro sentimiento que es el sufrimiento; en nuestro entorno laboral podemos escuchar a las compañeras y compañeros quejarse de la presión continua que estamos recibiendo y a la que en muchas ocasiones los que deberían ocuparse de disminuirla o quitarla se le suele escuchar decir “Tienes un actitud muy negativa, así nunca vas a poder salir de esto”, “te quejas por costumbre”, estas y otras afirmaciones sólo reflejan la falta de comprensión, y lejos de ser inocuas, incrementan de forma exponencial el malestar de las personas. Esto denota una falta total de empatía y de compasión, cuando no de una cobardía para hacer frente al origen que la provoca venga de donde venga y por quien venga. Somos seres humanos que estamos prestando, un servicio determinado, y que ponemos en juego nuestros conocimientos y valías y no se nos puede estar estigmatizando o culpando de un conflicto que no es nuestro, sino que nos viene provocado.

En todas las empresas existe un departamento llamado Prevención de Riesgos Laborales, tal vez, y solo digo tal vez, este departamento debería de ocuparse de uno de los riesgos más normales y malignos que se infiltran dentro de las relaciones laborales y que provocan la mayoría de las bajas por estrés y de los actuales llamados acosos laborales; que son, sólo, una de las miles e inverosímiles formas que la empresa posee para presionar; ya no existen los látigos que utilizaban con los esclavos, ahora existen presiones muchos más dolorosas y efectivas. De tantas estadísticas como se hacen si se hiciera una sobre estos temas se quedarían verdaderamente anonadados.

¿Qué hacer a todo esto?

Creo que una de las cosas que deberíamos hacer y que cada uno de nosotros se tiene que plantear es establecer límites, nosotros somos los primeros quienes mostramos a los demás como han de tratarnos, de modo que es imprescindible establecer unos límites y asegurarnos que se cumplan. Tenemos las herramientas perfectas y la dirección de la empresa nos la ha puesto en nuestras manos, unos procedimientos, que, si los llevásemos a cabo, y lo hiciésemos sin miedo, paralizaríamos el trabajo, y sobre todo estaríamos haciendo lo que nos pide.

Otra cosa es darnos valor, el necesario y que poseemos, ni más ni menos, hemos de considerarnos valioso y hacer valer que nos respeten; así se cumplirá el refrán popular “no hagas a los demás lo no quieres que te hagan a ti”

Por último, aumentar nuestra confianza en nosotros mismos, sé que es complicado hacernos valer ante los otros si antes no somos conscientes de nuestra propia valía. La baja autoestima y la inseguridad conducen con frecuencia a permitir tratos abusivos o a intentar complacer a los demás.

“LA VIDA TE PONDRÁ OBSTÁCULOS, PERO LOS LÍMITES LOS PONES TU”

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