"El régimen franquista y sus bases ideológicas" , por Pedro Cuesta Escudero, Doctor en Historia Moderna y Contemporánea

'El régimen franquista y sus bases ideológicas' , por Pedro Cuesta Escudero, Doctor en Historia Moderna y Contemporánea
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Autarquía y estancamiento económico (1939-1957)

viernes 20 de noviembre de 2020, 11:30h
'El régimen franquista y sus bases ideológicas' , por Pedro Cuesta Escudero, Doctor en Historia Moderna y Contemporánea
'El régimen franquista y sus bases ideológicas' , por Pedro Cuesta Escudero, Doctor en Historia Moderna y Contemporánea

El 20 de Noviembre de 1975 falleció a la edad de 82 años el Jefe del Estado español Francisco Franco, tras una larga y dolorosa agonía en la que fue objeto de tres intervenciones a vida o muerte en cuestión de dos semanas. Aunque se ha sospechado que el fallecimiento se produjo a última hora del día anterior, pero su anuncio se pospuso unas horas para que, supuestamente, coincidiera con el aniversario de la muerte de José Antonio Primo de Rivera. La fallida rebelión que Franco y otros generales provocaron el 18 de Julio de 1936, degeneró en una atroz Guerra civil, que los sublevados acabaron ganándola después de tres sangrientos años.

'El régimen franquista y sus bases ideológicas' , por Pedro Cuesta Escudero, Doctor en Historia Moderna y Contemporánea

Cuando el 1 de Abril de 1939 Franco dio por acabada la guerra, la represión política contra los vencidos continuó con el mismo ritmo iniciado durante la guerra. El nuevo Régimen militariza la Administración, los Tribunales y la manera de aplicar las leyes. Se restablece la pena de muerte. Se publica la Ley de responsabilidades políticas, se establecen penas retroactivas contra los republicanos, sindicalistas y los sectores democráticos. La delación, la detención arbitraria, la tortura, los largos años de prisión, los trabajos forzados, los campos de concentración, el destierro, la inhabilitación, la confiscación de bienes y los fusilamientos fueron prácticas corrientes hasta finales de 1945.

Los Tribunales especiales y los Consejos de guerra encausaron a más de 400.000 personas, de las cuales 70.000 fueron condenados a muerte y fueron fusilados 25.000. La represión fue una herramienta eficaz para evitar cualquier disidencia política, social o cultural. Paralelamente se llevaron a cabo las depuraciones de funcionarios, principalmente de la enseñanza. Al lado del “terror caliente” de las ejecuciones, palizas, encarcelamientos y prohibiciones, aparece el “terror administrativo” con las depuraciones.

Pero la depuración del Magisterio adquiere un cariz específico: se considera a los maestros, junto a los profesores universitarios y de enseñanzas medias y a los intelectuales en general, como los inductores de que los enemigos de Dios y de la Patria se adueñaran de España durante los nefastos años de la República masónica-bolchevique. Se les culpa de ser envenenadores del alma popular, de ser los responsables de los crímenes que sembraron de duelo a la mayoría de los hogares españoles. Y esas resentidas acusaciones no la hicieron cuatro exaltados, sino gente de la Iglesia (jerarquías, Acción Católica), integristas como Pemán, Víctor Pradera, Pemartín, Romualdo de Toledo, Ibáñez Martín, Arrarás y otros más de Acción Española, de la Asociación Católica Nacional de Propaganda o de la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia. Todos estos fueron los que elaboraron la política escolar del Régimen, porque Franco y todos los militares sublevados no tenían ni idea de los verdaderos problemas de la Enseñanza, ni de la exasperada guerra que la Iglesia venía librando por el control de la escuela desde el hundimiento del Antiguo Régimen cuando la Revolución francesa.

La finalidad de la depuración de maestros era, en principio, destruir la obra escolar republicana, acabar con la educación mixta (niños y niñas juntos en la misma aula), con el laicismo, con el espíritu de renovación pedagógica. Y se aplica el memorismo, autoritarismo, orden, silencio, castigos (la letra con sangre entra), amenazas con las penas del infierno, maniqueísmo moral, implantación de pautas morales rígidas, adoctrinamiento de verdades inmutables, ejercicios espirituales, misas, rezos, cánticos patrióticos, fascistas y religiosos, ensoñaciones imperiales. Es decir, la escuela franquista realizó el más poderoso intento adoctrinador de la historia, a fin de crear hábitos de sumisión, de obediencia y de conformidad, necesarios para someterse al orden instituido. Para cubrir las bajas de los represaliados se hicieron exámenes patrióticos para dar títulos académicos a excombatientes. Se castellaniza la enseñanza.

Franco, primer defensor de la religión y la moral católica

Franco se erige en el primer defensor de la religión y de la moral católica, implantando lo que ha venido a llamarse nacionalcatolicismo, Por eso revoca el divorcio, se establece la obligatoriedad del matrimonio religioso, la enseñanza religiosa en la escuela y las directrices morales extremadamente estrictas.

El nuevo orden se caracteriza por la falta de las libertades de expresión y de asociación y por el miedo. Quedan abolidos los Estatutos de la Generalitat de Cataluña y del País vasco, así como el uso público de sus símbolos (senyera, ikurriña, canciones, monumentos y nombres de calles) El franquismo utiliza todos los Medios de Comunicación para conseguir el objetivo de anular toda oposición. Se dota, para ello, de mayor poder a las autoridades locales.

Se establece la censura, un mecanismo eficaz de vigilancia de los Medios de Comunicación, que suprime todo aquello que pudiera atacar directamente al Régimen o a la moral católica: se revisan todas las ediciones de libros y se reeditan otros nuevos. Se destruyen archivos y libros considerados peligrosos. Se prohíben autores, obras e, incluso, temas (la Prensa no podía hablar de accidentes de trabajo, conflictos, aumento de precios), se modifican argumentos, escenas, vestuarios, diálogos, tanto de obras de teatro como de películas.

Los vencedores lo componían los sectores conservadores y acomodados: grandes propietarios, financieros, empresarios, eclesiásticos, ejército, gente de derechas y arribistas (especuladores, estraperlistas, estafadores) Siempre recuerdan que son los vencedores, no se ofrece la paz y la concordia entre todos los españoles. Se muestran triunfantes con saludos fascistas, banderas, himnos, misas, bandos, registros, detenciones, prohibiciones, etc. Nos llevaríamos grandes sorpresas si se analizara en el mapa la ubicación de los financieros, empresarios y gentes conservadoras durante la guerra y la posguerra. Ocurre que ahora, por otras razones, se quiere desvincular esos territorios del franquismo. No es comprensible que fueran receptores de grandes contingentes cuando el gran éxodo de los años sesenta, si como ahora se dice fueron machacados por el franquismo. No se entendería, por ejemplo, la fortuna de Florencio, el padre de Jordi Pujol, si hubiera sido un perdedor de la guerra.

A la euforia del bando vencedor hemos de contrastar las miserias de los vencidos, muchos de ellos han de recurrir al exilio, al maquis, o lo que se denominó topos (escondidos en lugares recónditos de la casa y solo relacionados con personas de suma confianza)

Poder absoluto

El Estado franquista se empieza a articular con la legislación que emprenden en 1936. Franco ostenta el poder absoluto: Jefe del Estado, Jefe de Gobierno, Jefe del Movimiento, Jefe del Ejército, Caudillo. Todo por la gracia de Dios y aún se permite aconsejar que no se metan en Política como él hace. Es un Régimen de partido único (Movimiento), que asume la exaltación de la unidad nacional, la tradición, el Catolicismo y la lucha contra los considerados enemigos del Estado Nacional, el separatismo, el liberalismo, el socialismo, el comunismo. Es un sistema totalitario en tanto que el Estado intenta controlar los diversos aspectos de la vida ciudadana, como en la Alemania nazi y la Italia fascista. El Régimen franquista se autodefine: anticomunista, anti demócrata, antimasónico, antieuropeo, antimarxista, antiliberal.

El partido único, el Movimiento Nacional, cuyos cargos directores son ocupados en su totalidad por falangistas, extiende sus organizaciones por todo el territorio español: el Frente de Juventudes, la Sección Femenina, el SEU (Sindicato Español Universitario), que agrupa a jóvenes, mujeres y estudiantes. El CNS (Central Nacional Sindicalista) que encuadra obligatoriamente a trabajadores en los sindicatos verticales, corporaciones que integra a obreros, empresarios y técnicos de las diversas actividades productivas bajo la jefatura falangista. Se prohíbe el sindicato de clase. El partido único en España no llega a poseer el poder e influencia que tuvo en otros países totalitarios como Alemania, Italia o la URSS, porque la Falange debe compartir su poder con la Iglesia, los empresarios y con los militares. Estos, monárquicos y tradicionalistas no aceptan la preponderancia de la Falange. Y las derrotas del EJE llevan al gobierno franquista e, incluso a los teóricos de la Falange, a rechazar el término de totalitario para diferenciarse de los nazis y de los fascistas.

O sea, el franquismo se autodenomina Democracia orgánica, en donde se niega el sufragio universal y las libertades políticas. Es un Estado que se articula en la familia, el municipio y el sindicato (vertical) Las Cortes solo son un órgano consultivo. La carencia de Constitución se sustituye con las Leyes Fundamentales, que regulan algunos aspectos del Derecho Público del Estado y sus órganos. Ante la inexistencia de partidos políticos las fuerzas se aúnan en el Movimiento Nacional, cuyo jefe supremo es Franco. La potestad legislativa recae en la Jefatura del Estado. O sea el poder legislativo y el poder ejecutivo resultan ser el mismo.

La década de los 40 representó una auténtica depresión: el crecimiento es cero, se produce un periodo de estancamiento, la producción industrial es negativa por la falta de trasportes, de alimentos, de energía, de recambios, de tecnología y de materias primas. El eje de la política económica se centra en el intervencionismo estatal. Tanto en el terreno económico, al igual que en el político, el Estado tiende a controlarlo todo: precios, producción, mercado, salarios, etc.

La autarquía o autoabastecimiento, forzado también por el bloqueo internacional, es la característica de la economía. El Gobierno promulga leyes de protección y ordenación de la industria nacional. Se nacionaliza la red ferroviaria con la RENFE (Red Nacional de Ferrocarriles Españoles), se funda el INI (Instituto Nacional de Industria) que es un organismo estatal para proteger las industrias con pérdidas, y además impulsa la creación de industrias para la defensa del país y el desenvolvimiento de la autarquía económica. El INI crea industrias de armamento, combustible, transportes, siderurgia, electricidad, alimentos, etc. Con el Servicio Nacional del Trigo se regulan los precios agrícolas y se garantiza a los agricultores la compra de sus productos. Varias organizaciones como la Comisaría General de Abastecimientos y Transportes, la Fiscalía de Tasas y la Junta Superior de Precios fijan los precios y racionamiento para los bienes de consumo (alimento, vestido, calzado) y la producción (materias primas y energía para la industria)

El racionamiento produce actividades comerciales ilegales o mercado negro, conocido en la época como estraperlo. En el marcado negro se venden productos no declarados oficialmente a un precio superior al establecido por la ley.

Este intervencionismo estatal no sacó a España del estancamiento económico. La renta per cápita y la renta nacional disminuyen con respecto a los años anteriores de la guerra civil. Los salarios y el consumo disminuyen, al tiempo que se observa alza de precios. Son años de penuria y hambre para gran parte de la población española y de corrupción y enriquecimiento ilícito para muchos de los vencedores. Las consecuencias de esta política económica son:

- La renta per cápita de 1935 no se supera hasta 1960.

- Se produce un aumento contante de los precios desde 1939 debido a la política inflacionista.

- Los salarios tuvieron subidas por debajo de los precios.

- Se acentúan los desequilibrios regionales.

- La acumulación de capitales en manos de los bancos fue espectacular.

Los que quieran adquirir algún libro de los reseñados en la página Web pueden dirigirse a Pedro Cuesta Escudero a su correo electrónico o a su teléfono.

www.pedrocuesta.con [email protected] T.: 678940955

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