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20 de abril de 2019, 4:27:22
NACIONAL


OTRO EX TRABAJADOR DE COSENTINO MUERE POR AGRAVAMIENTO DE LA SILICOSIS.


El trabajador fue enterrado el pasado sábado en Tíjola ( Almería)


A media de noche del viernes, como una jarro de agua fría, en AEPSIS (Asociación Española de Afectados por la Silicosis) se recibe la noticia de que Antonio ha fallecido (55 años) de una complicación respiratoria derivada directamente de la silicosis después de pasar 6 semanas en la UCI en el Hospital de Baza. Su funeral se celebró ayer sábado en Tijola. Le acompañaron en la despedida sus amigos y familiares. Deja una viuda, dos hijas y un hijo.

Antonio trabajó en Cosentino desde 1999 hasta 2009. En el 2007 se le detectó silicosis por trabajar en la fabrica que se encuentra entre los términos municipales de Cantoría y Fines (Almería). La Seguridad Social le reconoció una incapacidad permanente total por contingencia laboral, al tener una enfermedad laboral grave resultado directo de su trabajo.

Según el informe PISA (Programa Integral de Silicosis de Andalucía) elaborado por el Servicio Andaluz de Salud en el 2017, se han registrado desde el 2007 al 2015, 188 partes de silicosis comunicados en Andalucía (CNAE-09 2370 de corte, tallado y acabado de la piedra). Si bien este dato es importante, porque coloca a España a la vanguardia de enfermos de silicosis no minera en Europa, no retrata suficientemente la realidad. Así lo afirman López Moreno y Aragón, los presidentes de AEPSIS y ANAES, asociaciones de afectados en Almería y Cádiz, respectivamente. La respuesta fue rotunda, “conocemos muchos más casos. Ahí no están todos, ni mucho menos”.

Entonces ¿que es lo que puede estar fallando en los registros de esta enfermedad? La silicosis es una enfermedad muy localizada, es decir, solo es posible que se desarrolle en determinados entornos laborales, donde el ambiente esté altamente contaminado de microparticulas de sílice y cristobalita a causa de una deficiente implementación de medidas de seguridad e higiene en el centro de trabajo. El origen del problema de esta estadística radica, entre otros, que cuando esta enfermedad es diagnosticada no siempre se activa su correspondiente protocolo, y queda oculta entre otras enfermedades.

Destaca que entre los grupos de trabajo que aparece en el informe PISA (ANAES, diversos sindicatos, ASPRAM -Asociación de Servicios de Prevención de Andalucía- y algunas asociaciones) se encuentre COSENTINO, el fabricante de las tablas de Silestone, y muy conocido entre los enfermos de silicosis en Vizcaya, Cádiz, Chiclana, Córdoba y Almería. En esta última provincia se encuentra su fabrica.

Esta empresa ha sufrido diversas inspecciones de Trabajo, siendo sancionada con diversos recargos de prestaciones por falta de medidas de seguridad y salud en la fabrica conforme se han ido detectando casos de silicosis en trabajadores de Cosentino.

El Tribunal Superior de Justicia andaluz, en su sentencia 534/2007, afirma que queda demostrado que en la fabrica “se ha superado ampliamente los niveles de exposición a un agente nocivo, sílice presente en la fracción respirable de polvo, situación que es susceptible de originar un daño para la salud de los trabajadores”.

Prosigue el TSJA: “pese a ser advertida la empresa de ello a través de la tan meritada evaluación de riesgos, no realizó las medidas preventivas recomendadas por dicha evaluación de riesgos”. Las medidas a las que hace referencia la sentencia, era la paralización temporal y puntual de la producción, en tanto se daba una solución al grave problema de la contaminación en el ambiente.

Sin embargo, y con estos antecedentes, la paralización no se realizó por Cosentino voluntariamente “que optó por actuar ignorando por completo los resultados de la evaluación de riesgos hasta que fue obligada por la Administración a la paralización de determinadas zonas (...)”

Según el Diario de Sevilla del 21/2/2018, COSENTINO cerró el 2017 con una cifra de negocio consolidado de 901 millones de euros. Al leer esta noticia, sabiendo de la muerte de Antonio, uno no puede dejar de pensar en la falta de control necesario de nuestras instituciones que debieran de haber garantizado que estas situaciones, propias de otras épocas, no se hubieran dado nunca, que en la actualidad se ejecuten las medidas correctoras que sean necearías al objeto de evitar que se reproduzcan y que los causantes de este sufrimiento humano asuman sus responsabilidades.

Raúl Carballedo

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