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24 de junio de 2019, 18:21:22
OCIO


Vuelo en parapente toda una aventura.


Quien no ha soñado surcar los cielos.


El parapente nació a finales de los años 70 como una derivación del uso de paracaídas para descender desde montañas con fuertes pendientes, de ahí su nombre 'para-pente'. Los primeros parapentistas eran en su mayoría escaladores que buscaban una manera sencilla de bajar de las cumbres una vez que las habían alcanzado, pero su evolución hacia verdaderos planeadores capaces de engancharse a las corrientes térmicas ascendentes, subir y mantenerse en el aire durante horas convirtió al parapente en un deporte en sí mismo, recreacional y competitivo, que hoy practican miles de personas en todo el mundo y que cuenta con circuitos de competición de alto nivel para sus dos disciplinas, el vuelo de distancia o ‘cross-country' y la acrobacia.

Debido a las altas prestaciones de los actuales parapentes ya no se necesitan pronunciadas pendientes para despegar, basta con una ladera enfrentada al viento (que debe tener una intensidad entre 10 a 25 k/h) , y también se puede realizar el primer vuelo sin saber nada: en un parapente biplaza junto a un piloto calificado. Incluso se han inventado máquinas propulsoras que permiten despegar desde suelo llano dando lugar a un deporte distinto, el Paramotor o ‘parapente motorizado'.

Pese a estar considerado como un deporte “extremo” el parapente no conlleva grandes exigencias físicas para aprender a volar y es posible mantener un elevado nivel de seguridad en todos los vuelos, siempre y cuando se aprenda a volar en una buena escuela, mejorando posteriormente los conocimientos propios y la habilidad en el aire, además de utilizar el equipo más adecuado a cada persona.El equipo está formado por el parapente, una estructura de tela ligera auto-inflable que recuerda a un paracaídas, formado por varias celdas abiertas por un extremo lo cual permite que se llenen de aire y que la estructura mantenga una forma aerodinámica para posibilitar la sustentación en el aire, tal como las alas de un avión. El parapente va unido mediante finas cuerdas de material altamente resistente a un arnés en el que el piloto va sentado disponiendo de un mando en cada mano con el que al accionar la parte trasera de cada semi-ala, le permite variar la trayectoria de vuelo.

No se necesitan condiciones especiales para aprender a volar, sólo basta con ser capaz de correr y estar medianamente en forma para subir pequeñas pendientes llevando el equipo. El vuelo debe aprenderse en una escuela calificada. La mayoría de las zonas de parapente más populares cuenta con escuelas instaladas en ellas, generalmente registradas ante asociaciones o federaciones nacionales, que disponen de los equipos de entrenamiento adecuados para prestar a los alumnos durante el curso. Así, no es necesario comprar el equipo para aprender. Los sistemas de instrucción varían de un país a otro, aunque los cursos de iniciación suelen durar alrededor de 10 días de instrucción práctica, tras los cuales el piloto ya es capaz de despegar y aterrizar solo. Los cursos de iniciación suelen incluir también algunas clases teóricas que incluyen los conceptos básicos de la aerodinámica y el vuelo, la estructura y operación del parapente y algunas nociones de meteorología.

A la hora de elegir una escuela es importante tener en cuenta algunas cosas, por ejemplo, la certificación y licencias de la misma, que cuenten con equipos en buen estado, que te proporcionen una radio para darte instrucciones en los vuelos de altura y, normalmente, que el instructor cuente con un ayudante de manera que siempre haya un responsable tanto en el despegue como en el aterrizaje para darte indicaciones por radio y así evitarte riesgos.

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